Lunes, 28 de septiembre de 2020

Aulas saludables 

La vuelta de vacaciones ha venido acompañada de la segunda oleada de la pandemia y sorprendido a una parte de la administración educativa con los deberes sin hacer o hechos a medias. Así, ante la llamada de una vuelta al cole con clases presenciales en las aulas, ha habido que improvisar, se está improvisando la implantación de las medidas de seguridad y la necesaria contratación de profesores que requieren esas medidas.

Contrataciones que se hacen tarde, convocando a los posibles interesado de hoy para mañana y con condiciones draconianas: destino de colegios que requieren grandes desplazamientos, jornadas parciales o itinerantes, contrato de trabajo para solo unos días. El resultado es que habiendo maestros en paro hay vacantes que se quedan sin cubrir y, por tanto, niños sin profesor.

Ya contábamos con que el impacto de la pandemia produciría desajustes sociales y psicológicos en el ser humano, especialmente en la población activa, por aquello de tener que compatibilizar el ejercicio profesional con la vida familiar, especialmente en un escenario nuevo y con un entorno lleno de incertidumbres.

A todas las profesiones no les afectan por igual esos desajustes, evidentemente. Le afecta más a aquellas que ya en la normalidad en la que vivíamos antes eran sometidas a un mayor estrés y entre ellas está la profesión docente. Si a ello añadimos el convulso final del curso anterior, no es de extrañar que, según el Informe de Educación, elaborado por la consultora Affor Prevención Psicosocial entre los meses de abril y mayo, diera que el 54% de los docentes mostraban síntomas de ansiedad.

La misma investigación social, realizada en España, Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, México, Panamá y Perú, destaca entre los principales indicios de esos síntomas de ansiedad la alteración del sueño con un 90%; nerviosismo, irritabilidad o tensión el 89,5%; dolor de cabeza el 79,2%, retraso en el comienzo de las tareas el 62,9%, sensación de ahogo sin esfuerzo físico en el 52,1% y el 64,6% de los docentes se siente agobiado y en tensión.

La incertidumbre del nuevo curso escolar, la incoherencia entre las medidas de seguridad que se dice se han de cumplir en la escuela, la escasez de medios y recursos para cumplirlas, la falta de profesorado o las malas condiciones de los nuevos contratados, hace que se incremente el riesgo de que los profesores sufran trastornos psicosociales, por lo que las administraciones públicas y los centros educativos deberían prestar una atención específica a la salud de los docentes en este aspecto. Es preciso fortalecer el rol de los maestros.

A ellos, a los profesores, les encargamos la responsabilidad de atender y enseñar a nuestros niños y jóvenes. Por ello es importante que se adopten medidas que le permitan enfrentarse a la clase, sin riesgo de sufrir un excesivo desgaste psicológico que genere más estrés y ansiedad en el aula en un contexto marcado por la incertidumbre a todos los niveles. Máxime, cuando existe un cierto consenso de que la educación es fundamental en la formación de los niños como personas y en el desarrollo de sus capacidades, así como para la convivencia, para construir sociedades prósperas y para la paz.

Más allá de la tan traída y llevada escuela segura, condición sine qua non para el retorno de la actividad en los centros educativos, es preciso que las administraciones educativas, los centros, las familias y la sociedad en general, piensen también en unas aulas saludables, tanto para los niños como para los profesores y para toda la comunidad educativa. Algo necesario e imprescindible para que haya una educación de calidad, a pesar de la incertidumbre. Ese es el reto.

Dedicado a los maestros, les dejo con “La Maestra” de Pedro Guerra:

https://www.youtube.com/watch?v=GUpOR-IUg_I&list=RDGUpOR-IUg_I&start_radio=1&t=54                                                                                                               

                                                                                                            Aguadero@acta.es