Lunes, 28 de septiembre de 2020

La cultura es segura

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Cuando comenzaron las medidas contra la pandemia, me propuse no criticar ninguna, viniera de donde viniese. A fin de cuentas, en casos como este, se haga lo que se haga siempre va a ser acertado para unos y erróneo para los demás.

Lo he cumplido con escrupulosidad. Hoy, sin embargo, me salto mi propia norma para fijarme en el despropósito de la Junta de Castilla y León que limita la asistencia de público a los espectáculos culturales, en Valladolid y Salamanca, (y a todo recinto cerrado: eclesiástico, deportivo…) no en función del aforo, sino a 25 personas, con independencia de las dimensiones, de la disposición de las sillas, de las distancias de seguridad. Es decir, que le da igual que sea el Teatro Calderón, con más de 1.000 butacas, que una sala alternativa con cabida para 40 personas. Ambas ven reducida la presencia de público a un máximo de 25.

Se hace notar al Sr. Igea, Vicepresidente de la Junta, la incoherencia de la medida, y se despacha hablando de 4.000 ataúdes en la Plaza Mayor de Valladolid. Traficar con la muerte, nunca fue de recibo. Utilizar el dolor de los familiares de los fallecidos, nunca fue de biennacidos.

Así, a la estupidez elevada a norma, se une la desconsideración, el mal gusto, la altanería de un personaje gris que demuestra no ser merecedor del cargo que ostenta y al que nos gustaría ver en su casa, jubilado y sin potestad para seguir haciendo daño.

La cultura, es segura. Lo ha demostrado desde el primer momento. E imprescindible, por más que algunos se empeñen en desterrarla sin argumentos y con la ética reducida a la mínima expresión.