Lunes, 28 de septiembre de 2020

Tener cuidado niños

Una tarde-noche de marzo, nos visitó un “ser  desconocido” que se hacía pasar por nuestro amiguito. Al preguntarle su nombre, dijo con altivez: –Me llaman “covid”- Nadie le hizo caso, cada uno siguió con la rutina diaria…  era un ser malvado y cruel, que bajo apariencia hermosa, mataba a la gente. Trajo la muerte de abuelitos que estaban en las residencias geriátricas, de titos, de aquellos vecinos que cruzábamos en la escalera o el ascensor, y siempre nos tocaban los mofletes o nos acariciaban el cabello, con la  misma frasecita -que bonita  Dios mio!  -Al comentarlo en el patio del cole, a muchos compañeros, dijeron que la muerte visitó a sus abuelitos y desde ese momento  comenzó el tiovivo en la familia, -“Se mueren como “chinches”-  le oí comentar a mamá que trabajaba en la UCI del hospital.

 Bien niños, ahora vais  a leer el cuento del lobo covid y la inocente caperucita.

 

CAPERUCITA Y EL LOBO COVID

 

(Adaptación  de Isaura Díaz de Figueiredo del cuento de Charles Perrault)

 

Erase una vez una preciosa niña que siempre llevaba un anorak rojo con capucha para protegerse del frío y de la lluvia. Por eso, era conocida en el barrio como La Caperucita Roja.

Sus abuelitos vivían en un chalet individual alejado de los otros vecinos. Un día, la mamá de  Caperucita Iria le dijo:

– Hija mía, abuelita está enferma. He preparado una cestita con tortas y un tarrito de miel para que se la lleves ¡Ya verás qué contenta se pone!

– ¡Estupendo, mamá! Yo también tengo muchas ganas de visitarla – dijo Caperucita Iria saltando de alegría.

Cuando Caperucita se disponía  a salir de casa, su mamá, con gesto serio, le hizo una advertencia:

– Ten mucho cuidado, cariño. No te entretengas con nada y no hables con extraños. Sabes que en el bosque vive el lobo muy peligroso. Si ves que aparece, sigue tu camino sin detenerte.

– No te preocupes, mamita – dijo la niña- Tendré en cuenta todo lo que me dices.

– Está bien – contestó la mamá– Dame un besito y no tardes en regresar cariño.

– Así lo haré, mamá.

Cuando llegó al bosque, la pequeña comenzó a distraerse contemplando los pajaritos y recogiendo flores para hacer un ramo hermoso y llevarlo a su abuelita que se encontraba en cama sufriendo un fuerte resfriado. No se dio cuenta de que alguien la observaba desde de un viejo y frondoso árbol. De pronto, oyó una voz dulce y zalamera.

– ¿A dónde vas, Caperucita?

La niña, dando un respingo, se giró y vio que quien le hablaba era un enorme lobo.

– Voy a casa de mi abuelita. Está enferma y le llevo una deliciosa merienda y unas flores para alegrarle el día.

– ¡Oh, eso es estupendo! – dijo el astuto lobo – Yo también vivo por allí y es muy amiga. Te echo una carrera a ver quién llega antes. Cada uno iremos por un camino diferente ¿te parece bien?

La inocente niña pensó que era una idea divertida y asintió con la cabeza. No sabía que el lobo había elegido el camino más corto para llegar primero a su destino. Cuando el animal  llegó a casa de la abuela, llamó a la puerta.

– ¿Quién es?.

– Soy yo, abuelita, tu querida nieta Iria. Ábreme la puerta –dijo el covid-Imitando la voz de la niña.

– Pasa, querida mía. La puerta está abierta.

El malvado lobo entró en la casa y sin pensárselo dos veces, saltó sobre la cama, tosió sobre el bello rostro de la señora. Está comenzó a toser, a quejarse que no podía respirar y… Después, se puso su camisón y su gorrito de dormir, se metió entre las sábanas esperando a que llegara la niña. Al rato, se oyeron unos golpes tímidos.

– ¿Quién llama? – dijo el lobo forzando la voz como si fuera la yaya

– Soy yo, Caperucita. Vengo a hacerte una visita y traerte los ricos dulces que te tanto te gustan.

– Pasa, querida, estoy deseando abrazarte – dijo el malvado relamiéndose las puntas de su cuerpo.

La habitación estaba en penumbra. Cuando se acercó a la cama, a Caperucita le pareció que su abuela estaba muy cambiada. Extrañada, le dijo:

– Abuelita, abuelita ¡qué ojos tan grandes tienes!

– Son para verte mejor, preciosa mía –responde el malévolo lobo, suavizando la voz.

– Abuelita, abuelita ¡qué orejas tan grandes tienes!

– Son para oírte mejor, cariño

– Abuelita, abuelita ¡qué boca tan grande tienes!

– ¡Es para comerte mejor! – gritó el lobo dando un enorme salto y comiéndose a la niña sin que ella se diera cuenta.

Con la barriga llena después de tanta comida, al lobo le entró sueño. Salió de la casa, se tumbó en el jardín y cayó profundamente dormido. El fuerte sonido de sus ronquidos llamó la atención de un cazador. El hombre se acercó y vio que el animal tenía la panza hinchada, los ojos dilatados y respiraba con dificultad. Sospechando que pasaba algo extraño, cogió un cuchillo y le rajó la tripa  Antes llamó el 112 a su llegada vieron que el buen hombre había rajado la tripa del maligno ¡Se llevaron los “ángeles de emergencias y el cazador” una gran sorpresa, dentro, igual que guardadas en una cajita estaban la niña y la abuelita. Corriendo las llevaron a Urgencias y a los pocos días salieron sanas y salvas. Después de liberarlas, cosieron la barriga del lobo y esperaron un rato a que el animal se despertara. Cuando por fin abrió los ojos, vio como gente extraña de bata blanca o verde le rodeaban y escuchó

– ¡Lárgate, malvado covid! ¡No te queremos en nuestra vida! ¡Como vuelva a verte, tendremos una vacuna y no podrás hacer más fechorías! Aterrado, puso pies en polvorosa.

Caperucita y su abuelita, con lágrimas sobre sus mejillas, se abrazaron. El susto había pasado y la niña había aprendido una importante lección: nunca más desobedecería a su mamá ni se fiaría de extraños por bondadosos que parecieran.

 

Niños que comenzáis un nuevo curso, raro muy raro par a vosotros y para todos, porque si un niño cae enfermo… lo sentimos todos los habitantes de la ciudad o pueblo

Os cuento y este no es un cuento lo vivido sentada en una terraza del centro de Salamanca.

 

Una pequeña de 4 años jugaba disfrazarse con  “las macara”, no niña es mascarilla y puede salvar vidas, los papás deben concienciar a sus hijos de  la importancia según la edad que tiene llevar bien puesta “mascarita”, no es un adorno, ni un juego querida desconocida, ni un trapo, como finalmente le llamaste. Sirve para salvar vidas.

Los padres no se tomen a broma el SARS-CoV-2, no es broma y bien claro lo dijo hace casi un año cuando la OMS cuando nos vendía o regalaba mascaritas y el desgobierno no quiso comprarla o rompía el collar de negras perlas que se inventó Illa, Simón y el Presi de España

Nuestra CA ha dictado normas  muy estrictas que vuestro papis pueden ver el BOCYL.

Se explican los programas en cada etapa escolar según objetivos y habilidades establecidos y en los campos de actuación:

 

Hábitos higiénicos.

Alimentación saludable y actividad física.

Educación afectivo-sexual.

Prevención del consumo de drogas.

Prevención de accidentes.

En definitiva, fomentar las habilidades en estos temas prioritarios y no solos abordar los conocimientos y las actitudes, y así mejorar las capacidades que permitan a los escolares optar por formas de vida saludables.

¿Verdad que tenéis muchas ganas de reencontraros con vuestros compañeros? Estoy segura que sí. Tener en cuenta todos los consejos que la Junta nos indica, de esta forma podemos terminar el 2020 y comenzar el 2021 en condiciones de salud perfectas

Feliz regreso a las aulas. En cada página del nuevo libro, encontréis un universo lleno de amigos, viajes y conocimientos, incluso de mate, la asignatura  que siempre se nos resiste, y  luego llegamos a amar.