Miércoles, 30 de septiembre de 2020

Un lustro como Reserva de la Biosfera

El próximo día 27 de agosto se cumplirán cinco años desde la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), de la declaración de la Reserva de la Biosfera “Meseta Ibérica”, que integra una amplia zona de Salamanca, Zamora y Portugal, incluyendo nuestras Arribes, y cuya declaración fue aprobada unánimemente por la UNESCO en junio de 2015.

Y es que el noroeste salmantino, gracias a su riqueza natural e impresionante paisaje, forma parte de una de las dos reservas de la biosfera que posee la provincia de Salamanca (siendo la otra la de “Sierras de Béjar y Francia”), contando de esta manera con el mayor reconocimiento internacional que atestigua que tenemos un entorno natural privilegiado.

Sin embargo, este reconocimiento por la UNESCO no parece haber tenido hasta la actualidad demasiado efecto respecto a la llegada de turistas a la zona, que se traduciría en un impulso de la economía del sector servicios en nuestras comarcas, debiendo hacer las instituciones implicadas un análisis para saber qué está fallando y poder mejorar todo lo posible.

Quizá, uno de los problemas está siendo la falta de promoción o de información respecto a la propia existencia de la Reserva de la Biosfera “Meseta Ibérica”. Así, podemos ver que en los grandes ejes de comunicación que atraviesan nuestra provincia (A-66 y A-62) desde los que se puede acceder a este espacio natural, no se señaliza ni la existencia ni el acceso a la Reserva de la Biosfera, como tampoco se hace respecto al Parque Natural de Arribes, o a Conjuntos Histórico-Artísticos del noroeste salmantino como San Felices de los Gallegos o Ledesma.

De este modo, si a una falta de promoción tanto en la propia provincia como fuera de ella, sumamos la falta de información para el acceso a nuestros espacios naturales reconocidos internacionalmente (y en este aspecto, tanto monta Meseta Ibérica como Sierras de Béjar y Francia), conlleva que el potencial de atracción de turistas se reduzca solamente a aquellos que se han interesado explícitamente y de manera previa sobre el espacio en cuestión, y vienen ya con la idea fijada de venir a Las Arribes, quedando fuera de esos posibles visitantes aquellos que transitan por la provincia y que pasan de largo sin saber que hay un atractivo natural que ofrecerles.

Por otro lado, cabe hablar también de la falta de financiación que se está dando por parte de la comunidad de Castilla y León respecto a las Reservas de la Biosfera reconocidas por la UNESCO en la autonomía (ubicadas 7 en León -1 compartida-, 2 en Salamanca -1 compartida-, 1 en Zamora –compartida- y 1 en Segovia).

En este sentido, la presidenta de la Red de Gestores de Reservas de la Biosfera de España, Beni Rodríguez Fernández, en una entrevista publicada el pasado 5 de agosto, advertía de que «No todos los territorios españoles de las reservas están en las mismas condiciones ni tienen las mismas oportunidades, desde Europa las ayudas las pueden solicitar las comunidades, pero en el caso de la comunidad de Castilla y León no se solicitan».

Y es que, en nuestro caso, el peso de la promoción y puesta en valor de las Reservas de la Biosfera está recayendo de manera exclusiva en la Diputación y los ayuntamientos, sin que la Junta ni el Gobierno estén aportando económicamente nada (pese a tener muchos más fondos y competencias), lo que dificulta poder ser más competitivos en la promoción, al hallarnos en inferioridad de condiciones respecto a las reservas de otras comunidades autónomas cuyos gobiernos sí solicitan a la UE las ayudas destinadas a las reservas de la biosfera.

En este aspecto, quizá las diputaciones de Salamanca, Zamora y León deban coger el toro por los cuernos y desempolvar el protocolo de colaboración que firmaron entre ellas en diciembre de 2015, ya que uno de sus puntos era precisamente el de hacer fuerza común entre las tres diputaciones de cara a solicitar ayudas y proyectos a las instituciones europeas.

Y es que, en este caso, en vista de que la Junta escurre el bulto de pedir ayudas para las reservas de la biosfera de la comunidad, y teniendo en cuenta que éstas se encuentran ubicadas casi totalmente en la Región Leonesa, deben ser las diputaciones las que en base a dicho protocolo den el paso e interactúen directamente con la UE, exigiendo a su vez que la Junta de Castilla y León se implique con las Reservas de la Biosfera igual que lo están haciendo otras autonomías.