La ley de la desmemoria histórica

- ¿Cómo no se nos había ocurrido antes que todo lo que sucede tiene su origen en la incorrecta conducta de un anciano? Cuando la gente compruebe que la llegada de este personaje a nuestras vidas ha traído a España la desgracia, la miseria, el aislamiento, el paro, las rencillas y el enfrentamiento entre paisanos, todo volverá a la ansiada   normalidad. Nosotros aguantando el chaparrón de quienes nos hacen responsables de lo que somos inocentes, y no nos habíamos enterado de lo cerca que teníamos la solución. Dicho y hecho. Leña al viejo y a esperar acontecimientos.

De repente, el virus frenó en seco, el turismo ha regresado, la industria se ha recuperado, las terrazas se han llenado, los hoteles han puesto el cartel de COMPLETO, los hospitales se han vaciado y las noches se han llenado de botellones. Gracias a las grandes dotes de nuestro caudillo Sánchez, ahora comienza en España la Nueva Recuperación. Superadas todas las dificultades, hemos acabado con el único problema que estaba asfixiando nuestras vidas. Ahora, hay que culpar a otros, a ser posible a la derechona, para que la gente se entere dónde están los verdaderos culpables. Hay que repetir machaconamente que el que la hace, la paga.

-Oye, compañero, ¿de qué anciano hablas? Porque conozco varios que han hecho de las suyas, a costa de todos nosotros. Y, siendo sincero, debo reconocer que los ha habido de todos los colores. Empezando por los nuestros ¿O te estabas refiriendo al Jordi Pujol?

-No hablaba de Pujol, y no me seas merluzo. Deja a ese en paz. Todavía no te has enterado de que la verdadera honradez está en la izquierda? Al fin y al cabo, entre los nuestros habrá alguno que meta la pata, pero nunca meterá la mano.  Así que ya sabes, a los nuestros, ni tocarlos ¿Cuánto tiempo hace que no oyes que a uno de los nuestros le han pillado llevándose algo que no fuera suyo o del partido?

-Pues es verdad. Yo no recuerdo ningún caso. Todo lo que se oye se refiere al PP. Esos sí que deben ser corruptos.

-Efectivamente. Y para que te vayas enterando: ahora hay que cargar las tintas contra el emérito. Ya has visto que todo el mundo echa pestes contra él ¿Te has dado cuenta que hablando de Juan Carlos nadie se acuerda de criticar nuestra política? ¿Tú crees que eso sucede así, porque sí? Compañero, veo que no acabas de pillar nuestro sistema ¿A que no te has leído la carta que te ha enviado el compañero Sánchez?

-Pues no. Menudo mamotreto. Esa cantinela ya me la sé de memoria Cada vez que empleo esa táctica para tapar la boca a quien critica a nuestro gobierno, me contestan con unas indirectas que me quedan planchado.

- ¡Ay, compañero! Estás muy verde. No te has leído esa carta y supongo que tampoco conoces la ley de la memoria histórica.

-Estoy yo como para perder el tiempo leyendo novelas del oeste. Un día leí que el gobierno me mandaba para casa, pero sin perder el sueldo, y llevo siete meses sin trabajar y sin cobrar ¿Y tú quieres que siga leyendo?

-Todo eso te pasa porque, en el fondo, no te fías del partido.

-Pues claro que no. Aquí sólo se fían los que están cerca de la ubre. Tú que tienes tan buena memoria ¿ya no te acuerdas del caso de los ERE en Andalucía? Esos sí que se fiaron, mejor dicho, se forraron. Y, cuando se descubrió el pastel, el partido, primero lo negó, luego ha procurado echar tierra encima para que no se vuelva a hablar del tema ¿Es a esa la Ley de la Memoria Histórica a la que te referías antes?

- ¿Sabes que te digo? Eres menos tonto de lo que pensaba. Acabas hablando como la derecha, y así nunca llegarás a realizarte. Además, habíamos empezado hablando del rey emérito y tú te vas por los cerros de Úbeda.

- ¡Ni cerros de Úbeda ni leches! Tengo más años que tú y me conozco la vida de ese señor mejor que tú. Yo conocí la España que heredó de Franco y la que tenemos ahora. Sé cómo vivía antes y cómo vivo ahora. Así que no me hables de memoria histórica porque ese libro me lo sé de memoria.

-Entonces ¿estás de acuerdo con la conducta de ese señor?

-Pues mira, yo divido a los políticos por la mitad. Tienen defectos, como todo el mundo. Los verdaderamente peligrosos se cometen de medio cuerpo para arriba. Los cometidos de medio cuerpo para abajo, allá con la moral de cada cual, siempre que no supongan gastos para el bolsillo del contribuyente.

-Sigues sin contestar a mi pregunta.

-Te contesto, compañero. No quiero juzgar la conducta moral del rey emérito. Aun siendo poco edificante, las leyes terrenales no pueden aplicársele. Ya le llegará el momento de rendir cuentas. No obstante, a poco que te esfuerces, encontrarás demasiados jefes de estado y gobierno que, teniendo la esposa “reglamentaria”, disponían también de “amiga carnal”. Y sigo. Ahora no está inmerso en ningún procedimiento judicial. Cuando lo esté, si resultara inculpado, que se le aplique la ley como a todo hijo de vecino. Cosa que, si no estoy equivocado, ya ha manifestado el interesado.

- Lo que me temía. Tienes poco de progresista. Hablas y piensas como la corrupta derecha.

- Déjate de camelos y dime dónde está ese progreso del que tanto hablas:

  • ¿En la formación de un gobierno de coalición con quien no se corta a la hora de pretender acabar con el régimen del 78?
  • ¿En seguir aplicando la milagrosa fórmula de gastar más de lo que se ingresa?
  • ¿En la fulgurante hecatombe de nuestra situación económica?
  • ¿En la inoportuna e ineficaz manera de atacar la primera aparición del Covid-19?
  • ¿En la breve, clara y concisa forma de falsear el número de fallecidos?
  • ¿En la más completa inacción a la hora de terminar con los rebrotes que vuelven a colocar a nuestra nación encabezando de forma escandalosa la lista de contagios, amenazando de nuevo nuestro sistema sanitario?
  • ¿En mentir, una y otra vez, en TVMONCLOA, en el Congreso, en el Senado, en Bruselas, y hasta en la carta que acabas de citarme?
  • ¿Permitiendo que se desafíe las leyes del Estado, se pretenda acabar con nuestro sistema de gobierno sin contar con la Constitución y tolerando todos los ataques al Jefe del Estado, salidos del propio gobierno?
  • ¿No será que el progreso de que me hablas es el mismo que pregona Iglesias, con la diferencia de que él no miente?

-Oye, compañero ¿tú, de verdad, eres del PSOE?

           -Yo, sí. De ti ya no estoy tan seguro. Estoy convencido de que Felipe González, que no era sospechoso de ser monárquico, no habría permitido ni alentado esta campaña contra la monarquía.

          -No sé si sabes que el PSOE siempre ha sido republicano.

          -Sí que lo sé. Y así le fue en la historia. Salvo la etapa de Felipe González –una de las más delicadas de nuestra etapa democrática- ningún gobierno socialista, de la República o de la Transición, tiene en su haber la centésima parte de los logros conseguidos durante el reinado de Juan Carlos I. Lo que ahora se pretende es acabar con la memoria de los españoles, borrar esos recuerdos y dar los primeros pasos para acabar con la monarquía. Iglesias quiere implantar un nuevo régimen bolivariano y Pedro Sánchez, apoyado en Iglesias, establecerse –pero él solo- en el Palacio de Oriente.