Viernes, 7 de agosto de 2020

El Cerro 

- Buenos días Anselmo.

- Buenos y santos, señor Manuel! Me ha dejado usted sorprendido. Pues soy yo de siempre quien le saluda a usted en estas mañanas de 0vermú y ’Reflexiones en Voz Baja’, muy baja.

- Es que he llegado antes que tu pues andas muy liado últimamente y un día de estos te dará algo. Siempre andas de aquí para allá sin sosiego y a la edad que tienes ello no es bueno.

- Gracias por su interés amigo mío; aunque presiento que usted lo dice con segundas intenciones.

- ¡Dios me libre!

- Bueno. A lo que íbamos. La verdad es que en este mes de –Julio-, que termina y cuando llegue-Agosto- tengo bastante actividad. Y pronto vendrán dos fiestas locales muy queridas; y que aunque serán distintas a las de otros años, por este-Coronavirus- dichoso, siempre me producen emoción. La de-San Agustín-, en –Villaflores y de-San Ramón- en El Cerro. El 28 y 31 de Agosto respectivamente.

- ¿Tú quieres mucho a El Cerro?

- Hombre. La contestación sería larguísima de exponer. Por ello; lo voy a dejar en la pluma y sabiduría del buen amigo José Luis Quitian en su Discurso en mí nombramiento como hijo adoptivo de ‘El Cerro’ el 25 de agosto 2017.

- “Anselmo nuestro que estás en tu pueblo, cósmica voz de caracola, gracias por la ternura que nos muestras en cada rincón de nuestro pueblo, allá por-Las Navas-y –Hornacinos-, donde retorna el-ECO-del –SILENCIO-hay un –CERRUO-, que recuerda siempre tus relatos. En voz baja… ¡muy baja! ¡¡¡Gracias Anselmo!!!”.

- ¿Te alegrarías mucho?...

- Mucho, señor Manuel, mucho. Puedo asegurarle que en él pasé unos de los momentos más importantes de mi vida. Que se acrecentó cuando inesperadamente me hicieron-Hijo Adoptivo de este bello  lugar. Y por ello siento un gran orgullo en estos momentos.

- Te comprendo perfectamente. Y más cuando José Luis, continua escribiendo: “Don Anselmo ama las cosas que describe y nos muestra lo mejor de las personas que pueblan su vida y recuerdos, y a dado numerosas pruebas de su vinculación afectiva con todos nosotros”.

Continuando. “Con el riesgo de alargarme más de lo debido, no puedo resistirme a ofrecer algunos botones de muestra que se refieren a nuestra tierra: Pues en sus-libros y artículos- nos habla de personas entrañables de este lugar, como el señor Donato (bohemio de la libertad, cazador furtivo, algo huraño) o del –Tío Ignacio-del que dice “… el tío Ignacio, que era amigo de  mi padre, muchas veces los dos sentados en sendos canchales me contaba que salía todos los días de caza, pero como buen furtivo, nunca se pasaba ni se ensañaba con ella. Y al atardecer la marcha de regreso hasta el pueblo lejano, ojo avizor siempre, pos si la Guardia Civil vigilaba la entrada”. (22-5-2016).

- Y añade en otro artículo: ”Jamás he olvidado tampoco a mi amigo-Costa-, amigo de correrías infantiles. Ni a-Juan-, un serrano puro y buena persona que me enseño con paciencia infinita a cazar las perdices en la sierra; donde no se las ve… sólo se las intuye. A ambos amigos, Juan y Costa, rinde homenaje de amistad cuando vuelve a El Cerro… “en honor de mis amigos bebí agua de la-Fuente de la Plaza-, donde dos caños corren ininterrumpidamente desde siempre; al hacerlo percibí como si el espíritu de ellos, mis amigos,… estuviera allí cerca”.

- “El silencio de-Hornacinos-“Balcón de Extremadura” le impresiona sobre manera”. Escribe don Anselmo: “He plantado un viejo olivo que fue traído desde el-Hoyo de Hornacinos-, hasta-Villaflores, donde pueda gozar en plenitud de todos los soles y vientos, que vea volar a los vencejos, a las cigüeñas y las chovas, que crezca en esta tierra de espacios abiertos y mies de la comarca peñarandina. Y me gustaría que mi espíritu al morir quedase atrapado en su base y en las ramas de este viejo olivo que acabo de trasplantar”. (5-6-2016).

Y para terminar estas breves y sentidas citas, le dejamos con su padre en-Hornacinos”… “En estos momentos de recuerdos, lo que más me gustaría sería el poder estar otra vez allá en –Las Navas-, a la vera de-Hornacinos, junto a mi padre, cerca de aquellas tierras de algarrobas donde cazábamos las perdices y la luna se veía pequeña pero nítida en la lejanía”…

- Pues sí tienes cariño a-El Cerro-. (Ver foto de su Iglesia).

- Pues,  sí señor Manuel; yo y toda mi familia.

- Y, como confesión: “Es algo que se hace de lo que se sabe espontáneamente o preguntado por otro”… Que es lo que usted me ha hecho, una pregunta ¿Tú quieres mucho a-El Cerro-? Le voy a contestar alto y claro: “Hay un lugar, un pueblecito singular perdido en la lejanía de tal belleza y silencio; qué es el único – lugar del mundo en que el-SILENCIO-, devuelve su-ECO-.

- Y añado: “Tal vez cuando muera; “estaré” en-HORNACINOS-y de alguna manera, no sé cómo, podré asar castañas en el monte, beber aguas cristalinas, comer moras y en una mañana límpida, veré en la lejanía la majestuosidad de la –Sierra de Béjar., el –Monasterio de la Peña de Francia, o el-Pantano- de-Gabriel y Galán-, ya en Cáceres… ¡¡¡Qué maravilla!!! Pues eso.

Dedicado a Javi(Ver foto).