Viernes, 7 de agosto de 2020

‘Ardiente y sabia Salamanca’, poema de Enrique Gracia Trinidad

Enrique Gracia Trinidad leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (foto de José Amador Martín)

 

He aquí un soneto de un magnífico poeta español, al que mucho admiro por sus versos y por su alta calidad humana.

 

Enrique Gracia Trinidad (Madrid, 1950), poeta, divulgador cultural y actor. Sus libros de poesía son -1972 a 2013-: Encuentros, Canto del último profeta, Crónicas del laberinto; A quemarropa; Restos de almanaque; Tiempo de Apocalipsis; Historias para tiempos raros; La pintura de Xu-Zonghui (bilingüe chino-español); Siempre tiempo; Contrafábula. Poesía reunida 1972-2004; Todo es papel; Sin noticias de Gato de Ursaria; La poética del vértigo (Antología, estudio y selección de Enrique Vitoria); Pentimento (2009); Hazversidades poéticas (miniantología); Butaca de entresuelo (2011), Mentidero de Madrid y Ver para vivir, entre otros. Además ha publicado libros de prosa, artículos y dibujos. Le han concedido, entre otros, los siguientes premios: Vicente Gerbasi, por el conjunto de su obra (Venezuela), Accésit de Adonais, Premio Feria del Libro de Madrid, Accésit Rafael Morales, Premio Blas de Otero, Premio Bahía, Premio Juan Alcaide, Accésit Ciudad de Torrevieja, Premio Emilio Alarcos, Premio Juan Van-Halen, Accésit del Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador, por su libro “Juego de damas” (2015, Diputación de Salamanca). Parte de su obra se ha traducido a varios idiomas y figura en antologías y publicaciones de catorce países.

 

Salamanca, de Miguel Elías

 

ARDIENTE Y SABIA SALAMANCA

 

                              A Jacqueline y Alfredo, ahora

                              en su universitaria Salamanca

 

Aún antes de acabar este soneto  

puede pasar de todo y todo pasa

donde tuvieron pan, escuela o casa

tantos notables que será incompleto

 

el cuento que se escriba, apenas meto

algún notable que la historia tasa:

a de la Encina cuya voz abrasa,

a Bretón, a Villena el más secreto,

 

a Unamuno, a Fray Luis, a la Latina,

a Salinas, la música extremada,

y a de Torres que venden más barato.

 

Ciudad del Tormes, infinita mina

donde las piedras son la llamarada

de la voz, la grandeza, el arrebato.

Hugo Mujica, Luis Arturo Guichard y Enrique Gracia Trinidad en el Ayuntamiento de Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

 

Jacqueline Alencar, por Enrique Gracia Trinidad

 

Alfredo Pérez Alencart, por Enrique Gracia Trinidad