Lunes, 13 de julio de 2020

Como siempre, cuidando los detalles.

Desnivel entre el Paseo de San Vicente y el Hospital Clínico. A la derecha el edificio Materno-Infantil, a la izquierda el nuevo hospital.

El Complejo Asistencial salmantino, cuyos profesionales de todo tipo tan buenos servicios (aunque sea su trabajo) han prestado a la sociedad estas semanas, recupera la normalidad. Entre ello consultas y atención a personas no solo afectadas por la pandemia acechante. Guste o no, enfermamos de más cosas.

En las puertas de acceso se han tomado nuevas medidas, controlando la entrada, algo lógico. Pero no parecen haber pensado en todo. Conocida es la ubicación del Hospital Clínico, desde hace 45 años, junto a un importante desnivel. Algo que afecta a gran parte de sus visitantes, en especial si llegan en transporte público. El Ayuntamiento no se ha esforzado mucho en acercar este medio de transporte a ese hospital, más allá de algún experimento.

Esta captura de imagen de Google Earth​ muestra a la izquierda la entrada al Hospital, y ascensor que permite acercarse al Clínico en este caso. A la derecha la plaza surgida sobre el aparcamiento subterráneo, dotada de escalera exterior para bajar al Clínico.

Tengamos presente, además, que muchos usuarios tienen lógicos problemas de movilidad, o simplemente son mayores. Ese difícil acceso al Clínico se paliaba desde hace unos años con el uso, institucionalizado como demuestra la señalización, de los ascensores del Edificio Materno-Infantil o blanco. También está aquí el acceso oficial al Virgen de la Vega, pues solo cuenta con entrada propia por urgencias, brillante idea ésta.

Escaleras que se inician en la plaza sobre el aparcamiento. Foto publicada por salamancartvaldia tras un simulacro de evacuación. 

Alguien ha decidido que no es posible llegar al Clínico por aquí, momentáneamente esperemos. Tendrán sus razones, pero no dan alternativas. Desde luego no se avisa oportunamente con un cartel, y así evitar esperas, y paseos, innecesarios. O inconvenientes al personal de entrada, en absoluto responsables de la situación.

Acceso peatonal por debajo del Paseo de San Vicente que también conduce al Hospital Clínico.

Por supuesto están las escaleras por la plaza sobre el aparcamiento, entre ese edificio y el Virgen de la Vega. O dar un rodeo, complicado para algunos, hasta la rampa y escaleras del paso por debajo del Paseo de San Vicente. Y existe la opción del ascensor del aparcamiento, concesión a una empresa privada, donde se advierte del uso exclusivo para sus clientes.

Una vieja foto que muestra nítidamente el cartel del aparcamiento, que subsiste hoy en día, donde pone Sacyl.

¿De verdad no es posible buscar alguna alternativa y afrontar este problema? Al existir un control de acceso en la puerta, no sería tan difícil permitir una entrada restringida a estas personas, por ejemplo. Estoy seguro que hay alguien a quien se le paga para tener en cuenta este tipo de problemas y buscar soluciones. Salvo que la idea sea llegar en vehículo privado al Clínico, con lo cual estarían alentando la contaminación y el Cambio Climático.

Desescalados ya del todo, al menos de momento vista la actitud de demasiada gente, tampoco ha perdido tiempo el Ayuntamiento en devolver a los semáforos con pulsador su ser, es decir, obligar a pulsarlo a los peatones para utilizarlos. Observable en los dos peligrosos pasos dotados de ellos junto a los hospitales, que nunca han querido resolver de otra forma a pesar de los usuarios tan sensibles que atienden. Al menos con un gel hidro-alcohólico al lado, pasaría. Si se tiene alguna duda sobre los progresos en la “nueva normalidad” de la movilidad salmantina quizás esto empiece a despejarlas. Lástima no sea una terraza delante de un comercio.