Viernes, 14 de agosto de 2020

El toro en su Ministerio

Desde hace prácticamente siete años, nuestra incomparable Fiesta Taurina. La tauromaquia, viene perteneciendo al Ministerio de Cultura, para este “traspaso” se hicieron notar muchas voces autorizadas, críticos, aficionados, toreros, ganaderos y empresarios, en definitiva todo el toreo pidió dando validas razones unos, otros sin saber muy bien lo que pedían y otros, una buena mayoría estaba conforme en que se quedara como estaba. Y servidor se pregunta: ¿Han notado ustedes algo distinto, relevante que les haya llamado poderosamente la atención? ¿Han notado ustedes, si la Administración, su  Autonomía, el Gobierno Ayuntamiento etcétera,  han decidido  prestar  un firme apoyo, a la fiesta de los toros?, salvo, eso sí, de enarbolar la bandera de la tauromaquia, reunir a los medios de comunicación y con una cursilería infumable, y mirando de reojo a los opositores de los ministerios y corporaciones anunciar: “nuestro pueblo, declara bien inmaterial la fiesta taurina”- olé.

Pero lo que nunca ha dicho la Administración venga de donde venga; que estaba dispuesta a prestar el apoyo necesario una vez que la Fiesta se decidió donde debía ubicarse.

Pienso yo ahora que la Tauromaquia ha llegado al parlamento, inclusive su comisión la preside el Sr Pio Escudero- creo, la fiesta de los toros debería depender de la Presidencia del Gobierno. Es evidente que los toros están a “caballo” de varios ministerios, por un lado el toro, auténtico protagonista de la Fiesta, es un elemento por su formación y crianza totalmente integrado en el Ministerio de Agricultura y Alimentación, aunque claro, por su tradición y arraigo popular dentro de nuestra idiosincrasia entra de lleno en Cultura. A sí mismo algo tiene que decir el Ministerio del Interior vinculado íntimamente a la Fiesta, porque después de casi siete años  es responsable del orden público, del desarrollo de la lidia etcétera. Y además otros sectores en mayor o menor medida están involucrados dentro del “hecho taurino”, tales como pueden ser Hacienda, Turismo… (Muchas plazas se ven con espectadores extranjeros)… Comercio y Sanidad. Por esta razón apostamos en la necesidad de que sea una Dirección General dependiente de Presidencia, quien aglutine todos los estamentos, y al mando de un buen Director con capacidad ponga a la Tauromaquia, y con la misma a su Cultura, a su historia, a sus personajes,  su economía y su desarrollo, en ese pilar fuerte, bien armado y sin fisuras.- El poderío del toro-.

Lo cierto es que no podemos participar de tan candorosos optimismos; ahora la Fiesta,- la que está en Cultura-, tiene una tarea que se avecina, es la más importante  comprometida y dramática de la historia del toreo, remodelar y renovar totalmente la Fiesta de modo que sin perder sus tradicionales e irrenunciables raíces populares se sobreponga con ilusionante juventud, es tarea absolutamente de todos, y donde la Administración debe decidirse a ayudar de verdad, con campañas, subvenciones y exenciones etc., comenzara a tener voz y voto sobre Diputaciones, Autonomías, Ayuntamientos y Propiedades particulares de plazas de toros, así como también poner coto a algunas gestiones, o inhabilitar a aquellos que independientemente de sus resultados económicos resulten fraudes, de la continuidad de la Fiesta.

Se abogó, por un reglamento único en toda España, que recogiera sin excesos pero con total claridad y precisión el articulado cambiando lo que corresponda y actualizándolo- dispuesto para cumplirse  con rigor y seriedad-, (sigue todo igual, cada uno por su lado), la modificación de IVA, la ayuda a novilleros, las campañas publicitarias, la unión de los sectores etc. ¿La tarea del cambio es difícil?... puede ser… Pero hay que afrontar las reformas con mentalidad positiva aún a sabiendas de que se pueden desmontar muchos “tinglados” y que de un modo u otro, algo tenemos que sacrificar, pero creo sinceramente, que tal como va esto, hay que darle a la Fiesta cuantas vueltas sean necesarias. Puede ser la última oportunidad. Con Cultura o sin ella, esta es  importante, en cuanto suena el primer clarín.

En esas estábamos, no sin incertidumbre, en la de cal y arena, íbamos tirando entre la hipocresía de los animalistas, y políticos de medio pelo, que negaran esta otra cultura porque están llenos de complejos y vaguedades. Se construyó la FTL, con seriedad apoyo y un presidente Victorino, con arrojo, principios, datos, respaldado por un sector volcado, y propia ejecutiva, que hace valer cuantas consideraciones, al amparo de la ley y legislación vigente. Por una vez todo parece encarrilado y la tauromaquia remaba en una misma dirección. Y aunque bien es cierto, que aún faltaba ir encajando la fiesta desde el punto vital e importante de su base y fomento, íbamos paso a paso cobrando terrero.

En esas estábamos, cuando llego esta nueva calamidad, en forma de virus, que ha puesto patas arriba, la vida y la hacienda de todo el Universo, también las Américas donde sin duda la fiesta taurina tendrá consecuencias. La ruina de muchos sectores, incluido el taurino se van a cebar con descalabros económicos, y de nuevo aparecerán aquellos que desconocen y agreden  esta  cultura. Vuelven las cruzadas, contra lo que ellos denominan el bárbaro espectáculo, sin tener en cuenta la tradiciones, los sentimientos, la raíz y la razón de ser de este pueblo, al que va unido el toro en todas sus variantes, y que forma parte de nuestra naturaleza, y forma parte de nuestro patrimonio, cultural, económico y social.

 Vamos digo yo…