Jueves, 1 de octubre de 2020

Destapemos al cripto-gobierno

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Cada día estoy más convencido de que el motivo real de la infame oposición, salvaje y cainita de Vox y PP con el ejecutivo de Pedro Sánchez, es la ansiedad e impotencia que sienten porque, a pesar de los errores cometidos (que han sido muchos en la gestión de la crisis sanitaria más grave de los últimos 100 años), el gobierno está realizando una gestión económica aceptable, proporcionando un escudo social sin precedentes a las personas y colectivos que más padecen las consecuencias de la Covid-19. Además, la coyuntura de ayudas de la Unión Europea y del Banco Central Europeo -que han aprendido de los graves errores que cometieron con la anterior crisis financiera de 2008- será vital para países como Italia, España, Alemania, Francia o Reino Unido (entre otros). Cuando escucho y veo las intervenciones de Abascal, Casado y Cayetana en el Congreso de los Diputados y la de Ayuso en la Asamblea de Madrid, me acuerdo más de las escenas de la película “El exorcista” en las que la “niña” atraviesa sus fases más agudas e irascibles de la posesión demoníaca, que a las de unos representantes del pueblo que trabajan por la consecución del bien común de los ciudadanos. Sólo desde este prisma puede concebirse que la máxima responsable del gobierno de una región, como Díaz Ayuso, diga que los políticos de Más Madrid y Podemos sean “amigos del odio y de la destrucción” y que “son peores que el virus”, o que Cayetana siga insistiendo en que Pablo Iglesias es el “hijo de un terrorista”.

Estos líderes políticos de cartón piedra, endiosados, carentes de empatía  y con una formación técnica más que discutible, parten de una premisa equivocada. Su machacón discurso lo centran, hipócritamente, en el respeto a la Constitución Española y al resto del ordenamiento jurídico; en cambio, acusan al gobierno de ser ilegítimo. Parece que estos señores desconocen que la Carta Magna dispone de un repertorio normativo que avala todas y cada una de las vicisitudes que han tenido lugar desde la moción de censura del PSOE al gobierno de M. Rajoy, pasando por la investidura de Pedro Sánchez -después de sus dos victorias electorales en las generales de 2019-, la declaración del estado de alarma y sus respectivas prorrogas autorizadas por el Congreso de los Diputados y las normas de confinamiento y de desescalada, siempre conforme a la legislación reguladora de los estados de alarma, excepción y sitio, es decir, la LO 4/1981, de 1 de junio.

La declaración del estado de alarma es el recurso constitucional más necesario, adecuado y proporcionado para abordar las circunstancias excepcionales de fuerza mayor provocadas por una situación de pandemia como la de la Covid-19. Textualmente, conforme al artículo 4b de la LO 4/1981 se dice que el estado de alarma se puede declarar ante “crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves”. El sentido común y la sensatez han determinado que las formaciones políticas que piensan en el interés general como objetivo irrenunciable y que trabajan por la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, hayan apoyado en el Congreso las diferentes prórrogas al estado de alarma; sólo los partidos que saben que nunca tendrán responsabilidad de gobierno y quienes apoyan sin fisuras la crispación, el insulto, la descalificación y la calumnia como parte inseparable de la confrontación política, no estarán de acuerdo con el recurso a un estado de alarma en las condiciones actuales. Esta postura no sorprende en formaciones como Vox, que es de extrema derecha y reivindica la filosofía política de la dictadura franquista, pero se entiende menos en el PP, que ha tenido responsabilidades de gobierno en democracia; o tal vez sea por eso, porque lo han ejercido en democracia pero con artimañas y argucias provenientes de la ideología fascista y del populismo de Trump o Bolsonaro, inspirada en la filosofía política de Steve Bannon, que está asesorando a varios partidos de extrema derecha europeos y que se ha entrevistado en varias ocasiones con Rafael Barjadí, que fue asesor de Aznar y director de política internacional de la fundación FAES. De hecho, los gobiernos del PP nunca se atrevieron a condenar, sin fisuras, la dictadura de Franco.

La actuación de Vox y PP en la actualidad política no difiere mucho de lo que el gran politólogo italiano, Norberto Bobbio, definía como el “cripto-gobierno”. Debajo del poder visible existe “un gobierno que opera en la penumbra, llamado subgobierno, que actúa en la oscuridad más perfecta” y que denomina “cripto-gobierno”. Es la manifestación más relevante de un poder invisible contra el Estado y que actúa para proteger sus exclusivos intereses. En un régimen democrático serio, riguroso y consolidado, no es concebible la existencia de este poder invisible que lo único que intenta es regresar al mando, al gobierno visible, utilizando técnicas maquiavélicas totalmente reprobables.

Una prueba de ello son las sistemáticas denuncias que, tanto Vox como el PP están interponiendo contra el gobierno, de forma sesgada, con datos aparentemente manipulados y contra el Delegado del Gobierno de Madrid por no prohibir las manifestaciones del 8-M, cuando en aquél momento lo que se sabía de la pandemia no era información suficiente, rigurosa y veraz, para este tipo de prohibiciones, lo que no quiere decir que no hubiera errores por parte del gobierno, claro que los hubo y quizá debió decretar antes el estado de alarma, aunque esto lo vemos ahora, ex post y un análisis riguroso no puede partir de datos conocidos con posterioridad y que se desconocían entonces.

Aún así, no puede achacarse exclusivamente a la no prohibición de las manifestaciones del 8-M, donde los propios actores políticos participaron y llevaron a sus hijos pequeños y fueron sus familiares. Si es verdad que se conocía que esto podría provocar infecciones masivas, ¿iban a ser tan suicidas de participar en el evento los que fueron y llevaron a sus hijos?. Por otro lado, centran el foco sesgado en la manifestación y nada dicen de otros acontecimientos que tuvieron lugar ese fin de semana: la final de la copa de la reina de baloncesto, en Salamanca, y en recinto cerrado, por ejemplo, al que acudieron todos los políticos conservadores del gobierno regional y del Ayuntamiento. ¿También calificamos a estos de suicidas?.

Por higiene democrática, tenemos que desmontar las estrategias de ese cripto-gobierno que están ejerciendo sistemáticamente PP y Vox. Los ciudadanos tienen que saber la verdad y cuál es la auténtica finalidad de este esperpento diario al que nos están sometiendo Abascal, Casado, sus fieles seguidores y sus acólitos mediáticos, que no es otra que la de recuperar el poder cueste lo que cueste.