Paseos "desescalados".

El Valle del Zurguén. Ese “lomo” del centro es la antigua calzada romana. A la izquierda la senda peatonal y ciclista que llega hasta Aldeatejada, muy concurrida siempre. A la derecha la deforestada ladera cerca de los dos polígonos construidos.​

Aquí estoy una semana más “desescalando”, según la terminología actual. Un tanto estupefacto por la política española en cuyo talante, y en especial de la oposición frente a un gobierno torpón, no veo el camino a recuperación alguna de la crisis sanitaria y la económica escondida detrás. De una gravedad que algunos no quieren ver, ni la necesidad de cambiar nada. También sorprendido por la actitud de demasiados conciudadanos que transmiten la sensación de no haber aprendido nada.

Esta zona junto al regato y la Avenida de la Virgen del Cueto, ha sido capaz de retener la vegetación plantada en gran medida al inicio de la urbanización del barrio del Zurguén.

Pero el objetivo hoy es poner en valor el gran espacio libre verde existente al sur de la ciudad, el Valle del Zurguén. Quizás quienes no viven en su cercanía sólo se acuerdan de él el Lunes de Aguas y poco más, en especial desde que Gargabete ya no “existe” y se buscan otros sitios más allá de la Aldehuela.

Hacia el centro del valle hay unos bloques de piedra colocados por el programa Iter para ¿sentarse?. La maleza casi los tapa, al igual que a los caminos. Obsérvese la deforestada ladera del fondo, que ya fue plantada una vez.

A finales de los 80 se inició la urbanización de los márgenes del valle, con dos polígonos ya construidos junto a la Carretera de Béjar. Estaban previstos tres más, uno al lado de la Carretera de Vecinos. Al parecer a los redactores del proyecto no les llamó mucho la atención la declaración de la Calzada de la Plata, en la provincia de Salamanca, como Bien de Interés Cultural el 3 de junio de 1931, paralela a esa carretera. Y encajaron más de 1.000 viviendas encima de ella. Años después se corrigió el desatino, repartiendo su edificabilidad en los polígonos que faltan, uno más en la Carretera de Béjar y otro al sur más allá de la carretera de circunvalación SA-20.

Dos carreteras cortan el valle en su zona más estrecha. A la derecha de la foto, fuera de ella, hay otra carretera más. 

Entre medias queda el valle abierto. Menos que antes, como señalaban los redactores de las no nacidas Directrices de Ordenación del Área Urbana de Salamanca. La histórica Calzada de la Plata suele coincidir con la ruta ganadera de la Cañada Real de la Plata o de la Vizana. Según la señalización existente de un programa hoy desconocido, ITER LAPLATA, estamos en un descansadero de ganado. Quizás tenga algo que ver con la práctica inexistencia de árboles, incluidas las laderas a ambos lados.

Según parece se intenta de nuevo plantar árboles, aunque al ritmo que van quizás a final de siglo consigan llenar este paseo.

Con la aparición del barrio del Zurguén se plantaron cientos de árboles en la ladera este, cerca de la zona edificada. La “gran dedicación” municipal posterior no impidió su paulatina desaparición salvo algunas decenas de ejemplares, pinos en especial y chopos, estos muy queridos por el Ayuntamiento. Luego se firmó un convenio municipal con el Ministerio de Agricultura para repoblarla de nuevo. Justo antes de llegar Aznar al gobierno, que parece no encontró en ningún cajón gubernamental o simplemente se olvidó de él. Como otras cosas acabadas en “la Plata” (aunque en temas ferroviarios vimos, y estos días también, no ser el único).

Cerca de los bloques de piedra de una imagen anterior, también hay una fuente. Y como ellos, casi tapada por la maleza.

Paseando se observan algunos problemas, además de la falta de sombra claro. El ¿escaso? mantenimiento del valle permite una vegetación de pradera tan abundante que casi oculta los caminos, además de hacer impracticable el resto. Los primeros días gran cantidad de gente tomó toda la zona, aunque ese inconveniente generaba multitudes absurdas en un espacio tan vasto. También han crecido otras molestias menores de mal uso, como deposiciones caninas en la mitad de los caminos. Según las normas, los perros van acompañados de dueños supuestamente racionales. Todavía se mantiene una concurrencia importante.

Esas “bolitas” oscuras no son guijarros precisamente.

Quien mantiene su éxito es la senda peatonal-ciclista paralela a la carretera de Vecinos, que llega hasta Aldeatejada, si bien ahora resulta un tanto estrecha. Y se han poblado otros caminos, como el de Miranda.

Hace unos años un pequeño derrumbe invadió el camino, ahí quedó. Más abajo el Punto Limpio cortó este camino, sus dimensiones no se corresponden con la parcela edificable prevista. Nadie lo ha repuesto, solo el paso de la gente “ha hecho sendero”.