Jueves, 13 de agosto de 2020

¿Somos gerontofobos?

Por qué catalogamos a las personas en cajones según su edad. De esta forma llamamos “personas mayores”, según la edad del observador. Para un niño de 7 años, su abuelo de 60  es un viejo. Para un adolescente, sus abuelos de 60 son personas mayores. Para los jóvenes de 25 años, pueden ver al de 60 años, como una persona madura. Y la persona de 60, percibe al de 80 como viejo. Y este viejo de 80 o más, pocas veces va a admitir que es un anciano.

Nadie debe permitir que le apliquen adjetivos como viejo, anciano, abuelete... Durante el estado de alarma, la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030, presidida por el Sr. Iglesias, asumió la coordinación con los Servicios Sociales de las regiones para la atención de las residencias geriátricas. ¿No les resulta paradójico que los que aprobaron una proposición de ley, con socialistas, sobre eutanasia tengan la responsabilidad de las residencias geriátricas?

El Covid-19, está actuando como un eficaz ejecutor del “presunto” derecho a la eutanasia, se dice que es voluntario, que lo solicita quien quiere, y qué a nadie obliga, pero acaba por descartar a muchas personas, para entrar en una UCI.

Me molesta que se use la palabra “anciano“(persona que tiene una edad avanzada y está en el último período de la vida. RAE) por lo que de peyorativo encierra: dependencia, desfase social, ideológico, pérdida de facultades físicas e intelectuales. También me parece una distorsión, defenestrar la palabra “viejo”. La sociedad occidental del siglo XXI tiende a emplear expresiones peyorativas. Vivimos en una época en la que prevalecen los valores asociados a la belleza externa y la inmediatez. Nos olvidamos que al llegar a la vejez, las personas han adquirido sabiduría, experiencia, serenidad y generosidad.

En los últimos tiempos se han buscado paremias para mencionar al anciano, y  que resulten políticamente correctos: como “tercera edad”, “adultos mayores” o “edad avanzada”. Esta etapa es temida por nuestra sociedad, tratando para ello de desterrar todo lo que haga referencia a vejez. La juventud está sobrevalorada por un mercado millonario fomentado por los “influencer” que ejercen influencia sobre personitas poco cimentadas.

La Peste del coronavirus se cebó con los mayores, haciendo que se sientan culpables ¿De qué se van a sentir ustedes causantes? Dicen que si caminan por la calle o parques les miran mal o incluso llegan a evitarles.

No hagan caso, recuerden que ellos carecen de la experiencia y saber que ustedes aportan…  con sus años han hecho una sociedad mejor, han dado a sus hijos estudios  y ayudado a sus nietos en momentos de dificultades económicas y psicológicas. Han dado el consejo justo en el momento oportuno. Disfruten de esa etapa. Procuren salir respetando las normas impuestas por el Gobierno y Sanidad, vístanse y arréglense, perfúmense y a esos que les miran como propagadores de contagio, total indiferencia, porque eso es lo que realmente duele, nunca olviden que los viejos han sido respetados y sus consejos tenido en cuenta, en otras culturas. Solo en la sociedad occidental del siglo XXI prevalecen los valores asociados a la belleza externa y a la inmediatez. Tremendo error.

En la Prehistoria

Las primeras estructuras sociales tenían la forma de tribus, gracias a los cuales las personas podían garantizar su supervivencia. La esperanza de vida era muy breve a causa de las luchas, la caza y las enfermedades, por lo que no había muchas personas ancianas.

Como consecuencia, las personas que alcanzaban una edad poco habitual eran consideradas casi sobrenaturales. Concebidas como la esencia de la sabiduría, se les atribuía capacidad para curar enfermedades, adivinar el futuro y hablar con los espíritus. Los cuidados de las personas mayores se realizaban en el seno de la familia.

En la antigua Grecia

En Esparta, sociedad guerrera, los hombres mayores de 60 años eran relevados del ejército y pasaban a ocuparse de mantener el orden. El poder estaba en manos de los ancianos, que eran más ricos y que inculcaban a los jóvenes el respeto por los mayores. Las reflexiones dicotómicas entre Platón y Aristóteles sobre la vejez eran opuestas. El primero pensaba que la virtud se adquiere con el conocimiento, al que se llegaba con una educación que daba sus frutos a partir de los 50 años. El segundo pensaba que la juventud es apasionada y generosa, todo lo contrario que la vejez que es caprichosa y quejumbrosa.

La virtud siempre está en el término medio.

En la Edad Moderna y Contemporánea

La industrialización y el retroceso de las grandes pandemias, gracias al descubrimiento de las vacunas y los antibióticos, produjo un significativo cambio demográfico debido a una importante prolongación de la esperanza de vida. Unido a buena alimentación y genética.

A finales del siglo XIX, comenzaron a aparecer las primeras corrientes filosóficas que rechazaban la idea de asociar vejez con enfermedad. Fue el origen de la Geriatría y la Gerontología

¿Cree que nuestra sociedad procura todos los cuidados necesarios a las personas mayores?