La tertulia Rona Dalba cumple veinticinco años

La tertulia Rona Dalba, y todos los tertulianos, hoy, martes 26 de mayo de 2020, tendríamos que estar festejando nuestro veinticinco aniversario. ¡Veinticinco años de tertulias!

Espero que todos os encontréis bien y que este maldito virus que ha interrumpido nuestro caminar, no haya llamado a vuestra puerta ni a la de vuestros seres queridos. Hago extensivo este deseo a todos los salmantinos, con el conocimiento de que es un deseo imposible de cumplir, que el virus ha atacado a muchos de nuestros conciudadanos y que son muchos los que lo han pasado y lo están pasando mal. A aquellos que habéis tenido la desgracia de haber perdido algún  familiar, amigo o persona querida, mi más sentido pésame, a los que estáis  sufriendo el virus en vuestros pulmones, mucho ánimo y fuerza para superarlo. Y a todos ¡ánimo y adelante!

Si amigos, hoy tendríamos que estar de fiesta. Desde hace unos meses estábamos pensando en este día, en qué haríamos para que fuera una fecha especial para todos los tertulianos, que este último martes de mayo fuera un día inolvidable.

El destino ha decidido concedernos este deseo y lo ha hecho de la forma más cruel posible, pero sabremos superar estos momentos difíciles y aunque no es bueno retar al destino, yo os digo que dentro de unos meses tendremos esa celebración y volveremos a reunirnos para gozar de una buena conversación, y finalizaremos la jornada compartiendo exquisitos manjares que nos sabrán mejor que nunca y entonaremos victoriosos cánticos regionales.

 No es fácil llegar a cumplir veinticinco años en una actividad como la nuestra, en la que martes a martes, todos los del año, por lo que también cumpliríamos mil doscientas cincuenta tertulias, un grupo de amigos se reúna para escuchar a un ponente y tras la exposición opinar, preguntar, reflexionar sobre lo expuesto con respeto a las personas y las opiniones. Es cierto que en más de una ocasión no reinó la comprensión y la tolerancia, cualidades que todos presumimos tener en abundancia, son los otros los que están escasos de ellas. Pero esas discrepancias, esas chispas que en ocasiones saltaban, se apagaban al entrar en contacto con la amistad.

El día del encuentro, que no está demasiado lejos, espero contar con todos vosotros y alguno más que quiera unirse a esta gran familia, pues la tertulia es de todos y todos pueden acudir a ella sin necesidad de afiliación, carné, cuota… sólo con la buena voluntad de compartir y relacionarse  con personas normales, sin grandes pretensiones, si es que el pasar una tarde agradable entre amigos no es ya, en sí misma, una gran pretensión.

Ahora, después de veinticinco años, en estos días de confinamiento, los recuerdos acuden a mi cabeza amontonándose. En primer lugar, el recuerdo de aquellos tertulianos que ya no están con nosotros. Son muchos los años y muchos los amigos que nos abandonaron, recuerdo sus ocurrencias, sus intervenciones, sus particularidades, sus manías… pues la tertulia es una micro sociedad en la que de todo hay, somos un grupo heterogéneo, cada uno de su padre y su madre, y para acudir a ella no es preciso pertenecer a ningún partido político, estamento social, confesión religiosa, condición económica o profesional. En ella cabemos todos, cada cual con su carácter, su personalidad y sus circunstancias  

Recuerdo momentos complicados, momentos en que empezamos a salir de las cuatro paredes del local y quisimos ampliar la tertulia, abrirla al mundo, para ello creamos una revista, de la que salieron diez números, también confeccionamos una página web que sirvió de ventana para que medio mundo se asomara a la tertulia, recuerdo las excursiones a diferentes puntos de la provincia y provincias limítrofes, no puedo olvidarme de todos los invitados que de forma completamente altruista, sin más interés que el de ofrecernos sus conocimientos, acudieron a la tertulia a lo largo de estos mil doscientos cincuenta  martes. Y tantos y tantos recuerdos que sería imposible mencionarlos todos.

Por todo eso y por muchas cosas más, no podemos dejar que este maldito virus acabe con la tertulia. Amigo tertuliano, te conozco y ese conocimiento me infunde la esperanza de que tan pronto como las autoridades sanitarias y las demás circunstancias lo permitan, volveremos a reunirnos y celebraremos ese veinticinco aniversario que el virus ha pretendido robarnos pero que nosotros rescataremos de sus garras.

¡Mucho ánimo para todos y mucha fuerza!