Miércoles, 3 de junio de 2020

Advierten del incremento del consumo de alimentos poco saludables durante el confinamiento

La ansiedad, el estrés o el aburrimiento propician que se coma más o se elijan productos poco recomendables
La sensación de recompensa inmediata en situaciones de estrés, de ansiedad o de aburrimiento lleva a los consumidores a adoptar unos hábitos menos saludables aumentando el consumo de productos más calóricos o con más grasas y azúcares. Foto OCU

La alimentación de los españoles ha sufrido cambios durante el estado de alarma. Según una encuesta realizada por OCU entre los consumidores españoles, mientras algunas personas (20%) se han dedicado a cocinar de manera más saludable aprovechando la disponibilidad de tiempo, el estado de preocupación y la situación de confinamiento ha hecho que un porcentaje similar de personas (19%) haya empeorado sus hábitos alimentarios. Además, el 37% de los encuestados afirma comer más que antes. Picar a todas horas o permitirse antojos son hábitos en los que muchos consumidores caen en situaciones de mayor preocupación o estrés.

Ansiedad y preocupación

 Existen diferentes motivos por los que los consumidores abren la nevera o vacían la despensa. La sensación de recompensa inmediata en situaciones de estrés, de ansiedad o de aburrimiento lleva a los consumidores a adoptar  unos hábitos menos saludables aumentando el consumo de productos más calóricos o con más grasas y azúcares.

 Para evitarlo, es fundamental reducir la presencia de estos alimentos en el hogar, pero además es importante tener a mano alternativas saludables y apetecibles que den sensación de saciedad. Si en vez adquirir alimentos procesados, se pueden elaborar en casa, llevarán menos aditivos o conservantes.

 Alternativas dulces

 La fruta de temporada es una primera opción muy saludable. Si además se puede ofrecer a los más pequeños de la casa con un aspecto atractivo como las brochetas o la macedonia, las posibilidades de que la coman serán mayores.  

 La fruta puede estar preparada (pelada y cortada) ya en tápers para que el tiempo de preparado no evite su consumo.

 La fruta deshidratada o desecada también es una buena opción, pero es necesario tener en cuenta que, al reducir la proporción de agua, el azúcar se concentra y resulta más calórica. Por eso es importante evitar la que tiene azúcar añadido.

 Los yogures naturales pueden personalizarse con trozos de frutas, cereales o semillas. Se puede animar a los más pequeños a que elaboren su propia composición e involucrarlos así en la elaboración del plato.

 Los zumos y batidos naturales (de fruta solamente o con leche o bebidas de almendra, soja, etc.) son alternativas más saludables a los batidos industriales que suelen contener cantidades elevadas de azúcar.

 Snacks salados

 Los encurtidos son una opción que permite diferentes posibilidades solos o combinados (pepinillos, cebolletas, etc.). Las aceitunas verdes son ligeramente menos calóricas que las negras. Estas opciones son mejores que las patatas fritas o chips vegetales (que tienen tanta grasa y sal como las patatas).

 Los boquerones o anchoas en vinagre también son un snack atemporal que puede solucionar un aperitivo o picoteo.

 Los frutos secos son una alternativa saludable, mejor si se toman crudos o tostados, evitando así el exceso de sal o aceites. Aportan minerales y proteínas.

 Respecto al hummus, guacamole y otras cremas para untar, siempre es preferible optar por la opción casera con menos aditivos y sustituir los panes o picos por bastoncitos de verdura cruda pelada (zanahoria, apio, pepino, etc.).

 Una tabla de quesos es una buena opción para evitar los alimentos ultraprocesados. Para una versión más ligera, unas brochetas de tomates y queso pueden solucionar el picoteo salado.