Sábado, 15 de agosto de 2020

El absurdo de Treviño

Por si fuera necesario resaltar lo absurdo de la situación del enclave de Treviño, véase cómo está con la cuarentena actual. Unos 2.000 treviñeses dependen administrativamente de la provincia de Burgos, mientras que su situación geográfica les pone en la de Álava, a un tiro de piedra, por así decir, de Vitoria, donde suelen pasar las consultas médicas, ir a los colegios y trabajos, comprar, etc.

Pero el mero hecho de estar rodeados por una provincia y por una comunidad distinta hace que se limite su movilidad durante el confinamiento, más aún si, como es ahora mismo el caso, están en fases distintas de la desescalada. (La cero en Castilla y León y la uno en el País Vasco).

Puesto que se supone que las administraciones están para servir a los ciudadanos con criterios de eficacia y descentralización (artículo 103 de la Constitución), los gobiernos de España y del País Vasco han acordado que el condado de Treviño se integre en Álava durante  desescalada para paliar el inconveniente antes mencionado y dar a los treviñeses mayor libertad de movimientos y un control sanitario semejante a los pueblos cercanos. (La misma medida regirá para los demás enclaves, que serán provisionalmente asimilados a la provincia en la que se encuentran, no a la que dependen. Por ejemplo, Villaverde de Trucíos, que, siendo de Cantabria, está en el País Vasco). Todo esto parece algo lógico, pero hete aquí que la Junta de Castilla y León no ve bien la medida. Dice que no ha sido consultada por el gobierno y, si es así, lleva a razón, y lo mismo podrán decir otras comunidades autónomas con enclaves, de los que hay más de 30 en España (sin contar Francia, que tiene el de Llívia).

Pero es que, además, la Junta y, más concretamente, la consejera de sanidad, Sra. Casado, y el vicepresidente, Sr. Igea, discrepan también porque la medida se ha tomado con "criterios políticos y no sanitarios", algo que, creo, no se ajusta a la verdad. Pues del mismo modo que las almas de los treviñeses son atendidas espiritualmente por la diócesis de Vitoria/Gasteiz, su lugar de residencia les acerca más a esta ciudad que a Aranda de Duero o a Ciudad Rodrigo, por decir algo, en cuestiones sanitarias. La unidad psicofísica que es el ser humano agradece la cercanía cuando se trata de atender las necesidades, sean del cuerpo o del alma. En trance de enfermedad grave, si estoy en Treviño o La Puebla, ¿esperaré a que venga un cura o un médico de la Cabeza de Castilla o preferiré a los de Gasteiz, aunque sean un poco abetzales, Dios nos libre?

Y la Sra. Casado denuncia por otro lado que la decisión haya dependido de "la fuerza negociadora de un partido", con lo que alude al PNV y de paso le busca tres pies al gato, insinuando arbitrariedad o trato de favor. Pero apostaría algo a que: 1) la medida ha sido solicitada por unanimidad de los partidos del Condado y del País vasco, incluyendo al PP, no solo por el PNV; y 2) ha sido avalada por los servicios técnico-sanitarios con criterios técnico-sanitarios, valga la redundancia, y eso es lo que explica la unanimidad. Y, siendo así, ¿quién es el que politiza la cuestión? A la junta de Castilla y León, que ve la paja en el ojo ajeno, podríamos preguntarle: ¿a qué criterios políticos alude? O, si lo prefiere, ya que tanto Casado como Igea son excelentes médicos, según se dice, ¿qué criterios sanitarios son los que desaconsejan la medida que comentamos, más allá del supuesto "carácter castellano" del enclave? Son ganas de crear problemas donde no los hay.

Nota bene: en este escrito hemos dejado de lado a propósito otros motivos, los propiamente políticos, para definir el absurdo administrativo de Treviño. Pero ahí están, y no digo más, aunque pudiera.