Miércoles, 3 de junio de 2020

Séptima carta

Maldito Coronavirus: Sin el apoyo del principal partido de la oposición (Partido Popular) el gobierno ha conseguido prorrogar el estado de alarma por cuarta vez, que es lo que aconsejan las autoridades sanitarias, además de lo que pensamos los ciudadanos que procede tal como siguen las cosas. No todo vale en la gestión que está haciendo el Ejecutivo para acabar contigo, hasta ahí llegamos todos, pero esa es otra historia y tiempo habrá de pasarle factura. Esto no es una guerra que nos han declarado los hombres, al menos así queremos pensarlo, es una guerra que nos has declarado tú, y gobierne quien gobierne, todos los políticos están obligados a colaborar con él para vencerte.

Para el señor Casado, hasta ahora, el estado de alarma era necesario para no colapsar las UCI, pero una vez iniciado el proceso de desescalación no tiene ningún sentido. Si el presidente Sánchez dice  que podemos salir a tomar un vermú, si es que salir a tomar un vermú con tantas limitaciones, con tantas trabas y con tantas precauciones puede entenderse como una fiesta, no le parece razonable  que nos siga pidiendo medidas que van en contra de nuestros derechos y libertades.

Se olvida este señor de que aquí el único que nos prohibe ejercer nuestros derechos y nuestras libertades eres tú, tú eres el que atacas, enfermas y hasta matas, y la única medida que está resultando eficaz para defendernos de ti es el aislamiento, el no acercarnos unos a otros, algo que solo se puede conseguir quedándonos en casa o saliendo tan protegidos que es peor el remedio que la enfermedad. Antes de tomar esta decisión debería haberse mirado en el espejo de su homólogo portugués y haber seguido su ejemplo, pero para desgracia de los ciudadanos ha decidido hacer de la situación el camino para llegar a la cima del poder a la vieja usanza: con descalificaciones, con enfrentamientos, con voces y ridiculizando decisiones con argumentos y compromisos poco creíbles.

Ojalá te mueras mejor hoy que mañana y de tu paso por este mundo hayamos aprendido a no premiar este viejo método, porque si tanto unos como otros lo siguen utilizando, es, lamentablemente, porque les da resultado.