Miércoles, 3 de junio de 2020

¿Nueva guerra por el espacio público?.

Curiosidades salmantinas. El Ayuntamiento realiza una campaña en la vía pública para quedarnos en casa. Por aquí suelen pasar más coches que personas, y el cartel se coloca al contrario que la circulación. Unos metros más adelante hay otro colocado igual. Por otra parte, obsérvese el peatón esperando para cruzar en un lugar donde hace falta un paso, ¿será este el momento? 

En esto de las crisis algunos dirigentes, poco perspicaces, enseguida buscan símiles bélicos para motivar a la ciudadanía. Que en España se opone a las guerras. Es como una obsesión por emular a Churchill, primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, ejemplo en eso de cultivar el ardor guerrero defensivo. Hasta el momento las mujeres al frente de gobiernos (de Estado) en esta crisis resultan bastante más sensatas y lógicas, y muy efectivas sin necesidad de ese tipo de proclamas.

Pues aprovechando el asunto, quizás también por mi poca perspicacia o el tema, la “desescalada” apunta a nueva guerra por el espacio público. De momento al menos ayude a los que no veían estas cosas, y despejen sus dudas sobre la estrechez habitual de las aceras. Demasiado para practicar eso de la distancia física (que no social).

Cuadro de un documento preliminar del Plan de Movilidad, resumen del uso de medios de transporte y comparación de encuestas.

Decía hace tres años la entonces alcaldesa de Madrid en una tribuna en El País “Es insostenible que los vehículos privados copen el 80% del espacio público cuando solo el 29% de los desplazamientos se hacen por este sistema.” Tonterías de social-comunistas bolivarianos. El otro día recordábamos el uso del vehículo privado según el Plan de Movilidad salmantino. Dicho hoy al revés, solo el 18’2% de los viajes internos se hacen en coche, un tercio si sumamos los que acceden desde el entorno. Aunque esos datos empiezan a tener años.

Entre los muchos ejemplos que podemos encontrar de reparto inadecuado del espacio, la Calle de Ramón y Cajal. Y aquí son anchas las aceras comparado al tramo junto a la Iglesia de La Purísima, candidato a próxima peatonalización.

Desde hace semanas los medios de comunicación recogen noticias sobre ideas y planes de ayuntamientos del mundo y nuestro país. Suelen relacionar caminar, usar la bici y repartir el espacio ocupando la calzada. La semana pasada la vicepresidenta cuarta del gobierno apunta, por si acaso, que ampliar terrazas se debe hacer “no a costa de las aceras sino de los coches”.

Otro extraño caso de mal reparto del espacio público en la Avenida de Comuneros. La ordenación del tráfico, en dirección a la Plaza de España, es además incomprensiblemente compleja.

Guante que parece recoger el Ayuntamiento salmantino, y la Asociación Hostelera, pero no los recuerdo haberse dado antes por aludidos en lo de caminar o la bici. Eso sí, empiezan por la peatonal Plaza Mayor y quizás por fin se pueda socializar desde las terrazas en el centro de la misma. En caso contrario lo mismo se redirige esa extraña, y casual, campaña de traspasos masivos hacia ellos (¿busca hacer obligatorio la asistencia a bares y restaurantes?).

Por supuesto está bien recuperar las desmedidas calzadas salmantinas para la gente, aunque sea sentados en una terraza. Por cierto, ¿qué impide al Ayuntamiento pedir más opiniones y colaboración ciudadana sobre estos temas?, y de paso, ¿las bonificaciones fiscales para ellos llegarán a toda la ciudadanía, sin negocios, afectada por la crisis? 

Camino de Miranda, acceso a un supermercado. Estos días se ha hecho cola en la acera de la izquierda de la foto hasta el final del puente. Su solución es complicada, pero la distancia entre personas resulta difícil.

Pero estamos en un momento ideal para experimentar cambios radicales en la calle, ya he hecho alguna sugerencia al respecto. No he incluido la Gran Vía para transporte público y bicis pues ya lo hace el Plan de Movilidad. Pero no he visto noticias de mediciones para nuevos carriles bici por las grandes avenidas, y por el Puente Enrique Esteban sigo observando bicis por las aceras a pesar de su calzada prácticamente vacía.

En cambio las obras siguen como si nada hubiera cambiado, caso de la exagerada nueva rotonda de la Glorieta del Tratado de Tordesillas. Por lo visto, a nadie se le ha ocurrido hacerla más pequeña para reducir conflictos. Eso sí podemos disfrutar, palabras municipales, tras la reforma de la Plaza del Mercado Viejo, y las estrechas calles de su entorno, del trasiego por ellas de grandes autobuses turísticos (cuando los haya claro). Quizás es un nuevo entretenimiento para nuestros mayores paseantes para cuando todo esto pase y volvamos ¿a la normalidad?.

Estos días elogiaba el Alcalde al servicio municipal de parques y jardines por adecentarlos. También visitaron el Zurguén, como atestigua la foto de arriba. Lástima se saltaran alguna plaza como la de abajo, foto de ayer viernes, nunca antes hubo verde aquí y debería seguir sin él. Siendo justos, la han desinfectado varias veces.