Corresponsables ante la pandemia

Dícese que corresponsable es aquella persona que comparte la responsabilidad con otro u otros y, viene a cuento por lo que a la Covid-19 se refiere, que hemos de compartir la responsabilidad no solo con otro u otros, sino también con todos. Cada uno en la parte que le corresponde. Estamos todos en el mismo barco, que es la vida, y deberíamos remar todos en la misma dirección, porque solo unidos podremos salir de esta.

Unidos en los esfuerzos, en el dolor por las víctimas, por los que sufren la enfermedad, en el cuidado a los más vulnerables como son los mayores. Unidos con aquellos que han perdido su trabajo o que no pueden acudir al mismo, con los empresarios por las pérdidas que están teniendo. Unidos en el reconocimiento a la labor que realizan todos los servidores públicos y de primera necesidad ante la enfermedad y el sufrimiento. Unión expresada en el aplauso masivo que todas las tardes se viene dando, desde hace semanas. Que no nos quiten a la ciudadanía ese espíritu de fraternidad surgido de forma espontánea.

Independientemente de quienes seamos, cómo nos veamos, la ideología que tengamos o la capacidad de la que dispongamos, todos somos responsables de aportar lo que sabemos y podamos, para salir de esta pandemia más pronto que tarde. Cabe pues que reflexionemos, haciéndonos la siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer yo, para contribuir a salir de esta? Y, hacerlo.

Con el confinamiento a los ciudadanos se nos pidió que nos quedáramos en casa como la mayor aportación en la lucha contra el coronavirus. La respuesta de la ciudadanía, en términos generales, ha sido ejemplar. Era fácil para la mayoría, bastaba con cumplir la norma de quedarte en casa. En el Plan de desescalada que comienza el lunes día 4, y que yo prefiero llamar desconfinamiento paulatino, se nos pide cumplir algunas normas y nos dejan cierta libertad para llevarlas a la práctica, ahí entra nuestra responsabilidad, para protegernos a nosotros mismos y la responsabilidad social para proteger a los demás.

Cada uno debe ser responsable de sus actos en el estricto y necesario cumplimiento de las normas establecidas. Tenemos una gran oportunidad para que, con nuestra actitud y comportamiento, seamos corresponsables en la lucha para vencer y mantener a raya al virus. Es bastante más difícil que el quedarnos en casa, sin duda. Como también es mayor el riesgo, si no tomamos conciencia y actuamos pensando que el virus sigue estando ahí, que tenemos que continuar protegiéndonos a nosotros mismos y a los demás, asumiendo la parte de responsabilidad que nos corresponde, siendo corresponsables.

Con la fase cero o de preparación de la desescalada y a partir de hoy sábado día 2, se permite la movilidad fuera de casa, fundamentalmente en el ámbito privado y con ciertos límites. Se podrán dar paseos y hacer actividades deportivas al aire libre, aunque siempre sin contacto físico con otras personas distintas a las del hogar. Por fin, se podrá salir al campo y cuidar los llamados huertos familiares. ¡Ay esos huertos, cuánto ha costado que los vieran como un recurso agrícola de primera necesidad! También se podrán realizar algunas actividades económicas con el debido control de aforo, entre otras.

Pero hay algo que no se puede poner por escrito para ser cumplido y eso es la responsabilidad, la responsabilidad social individual y colectiva que debemos tener todos como ciudadanos. Pero también los políticos y las organizaciones de todo tipo, en la necesaria colaboración para salir de la pandemia y de la subsiguiente crisis económica y social profunda en la que nos dejará. Atajar el coronavirus y sus consecuencias es un laberinto en el que todas las opciones acarrean algún tipo de riesgo, pero hay que arrimar el hombro y tirar para adelante. Seamos corresponsables, todos…

                                                                                                           Aguadero@acta.es