Jueves, 6 de agosto de 2020

Cada cuánto se cambian los discos de freno

Los conductores tienen la responsabilidad de cumplir con las normas de tráfico y de cuidar sus vehículos, de tal manera, de reaccionar a tiempo en momentos de emergencia y disminuir las situaciones de riesgos en la vía pública

Para una conducción más segura, se deben cumplir con los trabajos de mantenimiento de los vehículos, que incluyen el cambio de aceite, el equilibrado de los neumáticos y el reemplazo de los discos de freno. Este último garantiza precisión en la frenada y prevenir una posible tragedia.   

De acuerdo al kilometraje, el estilo de conducción y el desgaste por condiciones ambientales extremas, el tiempo varía, aunque los mecánicos recomiendan cambiar los discos después de 2 sustituciones de las pastillas.

Proteger los frenos

Los discos son las piezas metálicas, responsables de la fricción para frenar la rueda o reducir la velocidad. Independientemente de la manera en la que se conduce o el tipo de terreno o asfalto por el que se transita diariamente, es importante cuidar los frenos y evitar el desgaste de sus discos.

Los expertos de Autodoc recomiendan cumplir con los plazos de los servicios de mantenimiento y sustituir los discos cada 25.000 kilómetros. Hay que destacar que, por razones obvias, los delanteros se deterioran más rápido que los traseros. Esto ocurre tanto en los coches nuevos como en los de segunda mano.

¿Cuáles son las señales de que los discos requieren cambio? Cuando el volante vibra y el pedal empieza a sonar y hay que presionarlo con más fuerza debido al incremento de la distancia de frenado. Los discos están diseñados con un grosor de seguridad mínimo que no se puede traspasar.

Si se observan estas señales, el vehículo debe llevarse al taller para hacer la respectiva revisión y cambio de discos. Mientras tanto, por seguridad, es recomendable evitar frenazos y exponerse a trayectos largos porque implica un riesgo alto. 

De hecho, actualmente los vehículos modernos traen sensores que indican que se ha llegado a ese límite. Si no lo trae, debe revisarse si el lateral del disco está oxidado, doblado o roto.

Distancia de frenado

Cuando se pisa el pedal del freno, se activa la bomba hidráulica y pasa el líquido de frenos a las pinzas de frenado para ejercer una presión que mueve los pistones y las pastillas. Estas últimas crean fricción sobre el disco para crear calor y desacelerar de acuerdo a la velocidad.

La distancia de frenado es el camino que necesita el coche para llegar a la velocidad deseada. De acuerdo a las normas de tránsito internacionales, existe una medida prudencial y segura que deben respetar los conductores para evitar accidentes de tráfico. 

Al respecto, hay dos tipos de situaciones, una en la que la frenada es urgente para evitar un peligro mayor y otra en condiciones normales. Si el asfalto está seco y los neumáticos están en condiciones óptimas, la distancia de frenado recomendable es de 49 metros si se conduce a una velocidad de 70 kilómetros por hora. En emergencia, sería 24,5 metros en esa velocidad.

Otros factores que condicionan la distancia de frenado es el estado de los discos de los frenos. Si estos están desgastados, la fricción es menor y se hace más lenta la respuesta del coche para detenerse. Este consumo es lento y progresivo, pero si el desgaste está muy avanzado, hay mayores riesgos para los tripulantes.

Otro aspecto es el perfil del neumático, que debe ubicarse entre 1,6 milímetros y hasta 3mm. No obstante, es más peligroso conducir con las ruedas incorrectas, por ejemplo, de verano en terrenos de nieve.

Conducir de forma segura

Los conductores tienen la responsabilidad de cumplir con las normas de tráfico y de cuidar sus vehículos, de tal manera, de reaccionar a tiempo en momentos de emergencia y disminuir las situaciones de riesgos en la vía pública. Uno de estos cuidados es la verificación del estado óptimo de sus frenos, discos y pastillas. 

Entre las recomendaciones para el mantenimiento del coche, se encuentran mantener el depósito de la gasolina lleno, revisar que los líquidos no se evaporen especialmente si el vehículo está aparcado durante varios días. A su vez, verificar la presión de los neumáticos y evitar colocar el freno de mano para proteger las pastillas.  

Otra sugerencia es arrancar el vehículo de vez en cuando en caso de tenerlo apagado durante varios días y desconectar la batería para evitar que se agote totalmente. Por supuesto, es imprescindible cumplir con las revisiones e inspecciones obligatorias, solicitadas por las autoridades y por los seguros.

De este modo, se garantiza que el coche cumple con las regulaciones de tráfico y no sea un peligro para los tripulantes, los otros conductores y los peatones.

Aparte de supervisar el estado de desgaste de los neumáticos, se debe verificar el cambio de aceite y de refrigerante, cuidar las pastillas y los discos de los frenos con el fin de conducir con mayor seguridad y confianza de tener la respuesta oportuna y precisa en una situación imprevista. Como dice el adagio popular, es mejor prevenir que lamentar.