Por si alguien no lo sabe todavía, seguimos perdiendo población y viene otra crisis.

Siguiendo su calendario anual, el INE ha publicado los datos provisionales a 1 de enero de 2020 del Padrón Continuo, recogiendo los inscritos en el mismo durante 2019. Fueron 405.048 personas, llegando la población española a 47’4 millones de habitantes.

Tras los retrocesos durante la crisis, se consolida el crecimiento de la población. Claro que con un notable protagonismo de la inmigración exterior, el 11’4% de ese total no tiene nacionalidad española (5’4 millones). Dicho de otra manera y según la nota del INE: “durante 2019 el número neto de españoles se ha incrementado en 18.728 personas y el de extranjeros ha aumentado en 386.320”.

Lamentablemente Castilla y León, -0’3, y la provincia de Salamanca, -0’4, forman parte del exiguo grupo de territorios menguantes, una vez más. En realidad, pierden las tres del oeste y Ávila. Por supuesto a algunos les ha faltado tiempo para salir corriendo a declarar culpable a Valladolid. Curiosamente el único presidente nacido ahí lo fue durante 8 meses y 9 días. De los 7 hasta el momento, 2 nacieron en el Oeste, otros 2 en Soria, la más despoblada, y 1 en Burgos. No debería resultar difícil concluir en la existencia de factores más importantes culpables de esa pérdida de población y retraso económico. Y no tengo nada claro tomar como nuevo modelo el fracasado en la provincia leonesa.

La provincia de Salamanca se desangra demográficamente, fundamentalmente la probación adulta menor de 65 años, justamente la implicada en la actividad económica. Hace tiempo mantengo la idea que el alto paro en algunos sitios, como aquí, se regula con la emigración. Mientras el mundo rural se despuebla y envejece, los salmantinos se concentran en el entorno de la capital, aunque cada vez más a duras penas.

Interesante mapa que aparece en el artículo sobre la provincia de Salamanca en la Wikipedia. elaborado por De Lanoyta. 

La actual crisis apuntilla de alguna manera a la anterior, desde luego las soluciones para 2008 han ayudado más a empeorarla. A juicio de algunos, tras la ocasión perdida anterior, es el momento de repensar las cosas. La base económica del país y la ordenación de su territorio, como defiendo desde hace tiempo, no sirven. Incluso queda cuestionada la capacidad del modelo autonómico Y es triste plantear esto en plena crisis sanitaria con miles de muertos, y su subsiguiente desastre económico.

Una panorámica de la Playa de las Americas en la isla de Tenerife, obtenida en Wikipedia.

Hay quien piensa sin más en volver a lo de antes. Que no era precisamente edificante: desigualdad, precariedad y dependencia económica de sectores sin valor añadido y con un futuro cuestionable. Por poner algún ejemplo, en Murcia acaban de aprobar sus presupuestos regionales con recorte sanitario. Para la alcaldesa de Madrid la nueva crisis económica se resuelve poniendo más suelo para especular. Y no olvidemos la apuesta de Canarias y algún sitio más por relanzar el turismo ¿con qué turistas?. Afortunadamente hay muchos espacios en internet aportando argumentos e ideas para cambiar, como la iniciativa de la Fundación Conama (impulsora del Congreso Nacional de Medio Ambiente). No estaría mal le echara un vistazo alguno de esos neoliberales descolocados.