Payeses de remensa. Una revuelta antiseñorial campesina (I)

Una de las particularidades de la sociedad del Principado catalán en la Baja Edad Media española fue la existencia de los payeses de remensa, una variante sui generis de los siervos de la gleba. Con una localización geográfica mayoritaria en la Cataluña Vieja, y un número aproximado de unas 85.000 personas, se estima que los campesinos remensas representaban el 20% del total de la población catalana. Lejos de la uniformidad, los remensas formaban una clase social heterogénea; los payeses de las tierras llanas y de los valles vivían con desahogo, mientras que los campesinos que trabajaban mansos fronterizos o marginales o montañosos, sobrevivían en la pobreza más extrema. La tierra era propiedad de los nobles, eclesiásticos y mercaderes barceloneses enriquecidos con el comercio, bien importando trigo siciliano o sedas y especias de Oriente, o exportando tejidos y armas al norte de África –a pesar de las prohibiciones del papado-, que habían invertido en el campo parte de sus ganancias. Estos payeses de remensa estaban adscritos a la tierra con unas prestaciones u obligaciones de carácter servil conocidas como malos usos o gravámenes u obligaciones que los campesinos catalanes –payeses- adscritos a la tierra tenían que cumplir con su señor:

- La ferma d´espoli.- Entrega de dinero o especies que el payés tenía que hacer al señor para que éste autorizase una dote.

- La intestia.- Aperos, ropas, granos, ganado y utillaje en general que recibía el señor si un campesino moría sin haber hecho testamento.

- La eixórquia.- Privilegio del señor por el que se apropiaba de una parte de las pertenencias de los campesinos difuntos que no tuvieran descendientes para seguir trabajando las tierras.

- La cugúcia.- Derecho a  que el señor se apropiara de parte de los bienes de un payés, si la mujer de ese payés cometía adulterio.

- La ársia.- Cantidad de dinero que había que pagarle al señor por el incendio de alguna de las tierras que explotaba el payés.

- La remença.- Cantidad de dinero que el payés tenía que pagar al señor para poder abandonar la tierra.