La inteligencia compartida de los "Equipos Coloraos".

           Mi primer libro, que nunca publiqué, se hubiera titulado “El Equipo “Colorao”. Liderazgo en el fútbol y la empresa”.  Está escrito desde agosto de 2006, fecha de mi prejubilación profesional. En el capítulo 3º, “La inteligencia compartida”, me explayé: “¡Hemos ganao… Hemos ganao… El Equipo Colorao”! era aquel grito barrial después de jugar la pachanga de fútbol correspondiente”. “Permíteme unas divagaciones (Me dirigía a uno de mis hijos) que, a lo mejor, rayan en surrealismo. Pero sabes que lo digo con conocimiento de causa. Tú y yo somos un equipo… Estamos cohesionados, nos apoyamos mutuamente, nos respetamos, nos contradecimos, nos ponemos de acuerdo, nos enfadamos. En materias opinables nadie manda a nadie, nadie obedece a nadie, los dos somos líderes y colaboradores, los dos nos retribuimos emocionalmente, estamos motivados ambos para superarnos siempre y en todas las circunstancias. Convivimos y nos damos mutuo apoyo. Y nos expresamos reconocimiento. Del mismo modo, tenemos nuestro propio “Equipo Colorao” y sería difícil sobrevivir si no tuviéramos a nuestro alrededor distintos equipos que nos facilitan la vida”.

 

              (…) “El fundamento de un “Equipo Colorao”, para mí, consiste en satisfacer necesidades a los otros, perseguir logros que se presentan a diario incluso en disputa con otros equipos que también pretenden ganar, es representativo de una sana colaboración. Nunca deberíamos exigir a otros lo que no somos capaces de dar nosotros mismos. Si cada uno, en su esfera de actuación, aporta los conocimientos y acciones necesarias para que su equipo funcione, con esa capacidad de servicio, la organización colectiva es impecable, invencible, insuperable a todas luces. Los que mandan y los que obedecen, los que sirven y los que reciben el servicio, todos, incrementarán sus competencias a los mayores niveles de funcionamiento. Incluso, si conocieran en todo momento las consecuencias finales de sus actos, hasta los más obvios y sencillos, la calidad de servicio superaría la excelencia”.

 

(…) “Resulta que un proveedor y un cliente, ambos dos, pueden formar un equipo de trabajo incluso sin haberse dado cuenta de ello. Si ambos tienen objetivos comunes, ambos acabarán ganando. Por otra parte, si uno quiere predominar sobre el otro, esta pequeña comunidad de intereses acabará deshaciéndose de manera lamentable. Uno habrá ganado más que el otro y, por tanto, los intereses mutuos dejarán de ser duraderos”.

 

(…) “¿Cuántos médicos y enfermeras hacen una labor abnegada a diario y no reciben ninguna retribución por encima de lo normal, incluso reciben el mismo salario económico lo hagan bien o lo hagan de manera rutinaria? ¿Qué mueve a personajes anónimos a cumplir con su misión, preservando un espíritu elevado de realización que trasciende por encima de la ejecución de meras tareas? ¿Quién motiva a cualquier barrendero anónimo para que éste se tome su trabajo con responsabilidad y lo ejerza de manera efectiva cuando nadie le hace ni caso? ¿Hay alguien que le cuenta las hojas de los árboles que recoge del suelo?”

 

(…)” Los que fabrican un determinado producto, un servicio concreto, los que mantienen una función específica que ayudan a otros a cumplir sus objetivos, forman equipos donde la colaboración se produce indirectamente, sin pretenderlo y sin ninguna ligazón aparente. Pero todos son colaboradores en la sombra; o de no hacerse correctamente el trabajo, pueden llegar a ser como los adversarios en un partido de fútbol que intentan destruir tu labor. Las aportaciones de esos “Equipos Coloraos” en la sombra son fundamentales. Pero es que nadie piensa en esos términos, nadie de otra empresa de servicios considera que es parte de tu equipo de trabajo”.

 

Son reflexiones utópicas, lo reconozco, pero si nos fijamos en la situación actual de pandemia por el “coronavirus”, a lo mejor mis reflexiones de hace 14 años tienen aplicación práctica. Por tanto, debiéramos actuar como equipos interdisciplinares y superar esta crisis, avanzando coordinadamente.

 

Salamanca, 23. Abril.2020.