Jueves, 13 de agosto de 2020

Deshojando la margarita

¿Tengo mascarilla?

¡No tengo guantes!

¿Tengo mascarilla?

¡No tengo guantes!

¡Tengo de todo, porque yo  MISMO lo compré! Exclama el trabajador enardecido camino del curro.

Recuerdo mis años infantiles, deshojando la sencilla margarita

—¡Me quiere!

—¡No me quiere!

LEYENDA

Es imposible saber el origen de esta costumbre, pero sin duda la hemos practicado todos/as/es en algún momento de nuestra juventud, para tratar de saber si éramos amadas/os/es...  Esta flor tiene dos características, una, sus pétalos se desprenden con facilidad, otra que no siempre el número de hojas son pares o impares, por lo que la respuesta es un enigma. Dicen que nació la pueril costumbre en Oriente. Un enamorado coge un pétalo de margarita fresca, lo introduce en el bolsillo durante 24 horas. Sí al cabo de las 24 horas el pétalo sigue fresco, significa que el amor va perfecto. Si por el contrario, se marchita, mejor buscar otro. La costumbre pasó a Europa, tomo fuertes raíces en España y Portugal. Con la variante "Me quiere", "No me quiere", hasta llegar impaciente al último pétalo. Si el resultado no es el que esperábamos… Nada nos impide coger otra, hacer girar la rueda hasta que quedemos satisfechos con la respuesta.

Esto va ocurrir con las mascarillas este Lunes de Pascua de 2020. O las compras, o girarás la rueda infinitas veces y el resultado va ser siempre “negativo”

 Le pregunto señor Pedro Sanchez ¿Garantiza mascarillas? Otro bulo ¿Empatiza con los sanitarios? De Pinocho.  Preguntas de manual. Respuestas: Evasión en la IV versión.

No se le ha visto por ningún hospital. Ni mostrar interés en ayudar a lo sanitarios, teniendo el mayor índice de fallecimientos y contagiados del mundo; por el contrario, hace lo posible por torpedear las compras (CAM, solo es un ejemplo). ¿Es tan cobarde que teniendo el corona en casa, siente miedo a contagiarse en hospitales públicos? La mascarilla que me pueda corresponder en el bonosorteo, se da a un sanitario, a un policía, a un guardia civil, a un militar, a un bombero, al celador, a la señora de la limpieza…

Yo  sé que hará usted y sus costaleros cuando el virus se le antoje visitarlos, dejar la SP e ir a la superpija privada.  Eso han hecho un  ex Juez, la nosvalavidabonitas, nosvalavida. ¡Jople, la tiparraca es meiga!

¿Ha visto Dónde vas Alfonso XII? los niños en la Plaza de Oriente juegan al corro, cantan al monarca por la pérdida de su esposa Mª de las Mercedes…  Los párvulos Sánchez no cambian, y menos cuando tienen tanto tiempo libre. ¡Pequeños angelitos, lo que discurren!

Yo he visto el dolor acercarse,
causar heridas, golpearme,
y llegué a preguntar
¿donde estás Presi?

En mi aflicción,
busco respuestas, nadie contesta,
Te llevaste a la yaya, al yayo

a la tita, a la prima… Todos

 al agujero

Te apodo con rabia:

Pedro, el sepulturero,

 

La canción como todo lo que sale de boca de los párvulos es acertada y a la  vez cruel, pero los críos son así, cantan sobre lo que ven. Yo le tarareo, desembucho la verdad sangrienta y atroz: ustedes, capitán y tripulación,  son un atajo de ineptos e irresponsables.