¿Por qué se inventó el fuera de juego?

             Una de las reglas del fútbol más controvertida, hay opiniones para todo, desde los que abogan por eliminarla sin más razonamientos y los que siempre han pensado, con D. Pedro Escartín, que “es la ley de la inteligencia en el fútbol” a la que me adhiero sin ninguna duda. Fue en el 5 de abril de 1925 cuando se modificó dicha Ley a como se la conoce actualmente y su fundamento era la de ampliar los marcadores y hacer un fútbol más atractivo. Según FIFA: “Un jugador está en una posición de fuera de juego si: se encuentra más cerca de la línea de meta contraria que el balón y el penúltimo adversario (antes se decía antepenúltimo)”. Y afina aún más: “Un jugador no está en una posición de fuera de juego si está en su propia mitad del terreno de juego”. Aparentemente claro, lo peor ha sido cuando se le han añadido decenas de criterios opinables.

            El cambio súbito a la regla de los “dos oponentes” desequilibró masivamente el sistema de defensa practicado hasta entonces y la cantidad de goles anotados creció. En 1848 partidos se habían marcado 4.700 goles en los años 1924-25. En la Liga 1925-26, a iguales partidos celebrados, se le contabilizaron 6.373 goles. En 1990 se afinó la norma para considerar que “un atacante en línea con el penúltimo oponente no se encontraba en situación de fuera de juego”. Incluso se concretó que el jugador estaba habilitado si partía del propio campo.  Por tanto, el juego tuvo mayor continuidad, menos fueras de juego que originaban múltiples faltas señaladas por el árbitro y el enfado de los espectadores con el aburrimiento consiguiente. O sea, el cambio de la norma facilitó una mayor agilidad en el juego y una consecución de goles que favorecía el espectáculo.

            Quizás es un buen momento para recordar algunas fechas que hicieron cambiar el fútbol, además del “fuera de juego”:

·      1925: De 3 a 2 hombres, para sancionar el fuera de juego.

·      1961: Se redactaron todas las 17 Reglas formando el Reglamento.

·      1990: Se prohibió la cesión del balón por parte de los jugadores a su propio portero con los pies.

·      1998: La entrada fuerte por detrás pasó a ser sancionada con tarjeta roja.

·      2000: Se han ido acumulando excesivos criterios, por ejemplo “las manos” que han incorporado complejidad al fútbol. En un partido de niños en el barrio no teníamos dudas, ahora con tanto árbitro, circulares y con VAR ya no sabemos a qué atenernos. Estamos cayendo en el “REARBITRAJE” del fútbol, sin duda un mal a solucionar cuanto antes

 

Salamanca, 8 de abril. 2010.