Comentarios al artículo "Una España modesta e hipócrita" de J. Pérez Royo

El pasado viernes J. Pérez Royo, Catedrático de Derecho Constitucional, escribió un artículo en Diario.es que merece ser comentado, pues aunque el contenido del artículo se refería exclusivamente a la sociedad española actual y más concretamente a la España que descubrimos después de la crisis de 2008, muchas de sus afirmaciones y juicios se pueden y deben extender a muchas otras naciones y grupos sociales.

El Sr. Pérez Royo afirma en el artículo que no hay adjetivo que moleste más a los españoles que el de “modesto”. Pero, sigue afirmando, la fallida salida de la crisis de 2008 mostró claramente que somos un país muy modesto, tanto en solidez de la economía como en funcionamiento y eficacia de las instituciones. Y el articulista percibe no solo que la crisis del coronavirus está mostrando, una vez más, la modestia en  muchos campos de actividad, sino que hay riesgos probables de que la salida a esta crisis sanitaria vaya a “agrandar” nuestra modestia, es decir nuestras precariedades.

Sobre todo si Europa, la Europa de los ricos, del Norte, no se solidariza con muchos países europeos a los que, sin  culpa de nadie, la pandemia ha golpeado más que al resto. Si Alemania y Holanda siguen oponiéndose a fórmulas económicas de solidaridad, difícilmente se podrá seguir hablando de una Europa UNIDA, como dijo en la última reunión europea el Presidente Sánchez.

La conducta que los países del norte de Europa nos critica a los del sur, es la crónica falta de previsión, sobre todo en el ahorro, que al parecer tenemos los sureños. Durante las vacas gordas derrochamos y durante los períodos de vacas flacas pedimos ayudas. Aunque haya una parte de verdad en ello, es una obviedad que la UNIÓN de veintisiete países heterogéneos no puede ser un club financiero en el que haya dos tipos de socios, los de primera y los de segunda, supeditados éstos a las directrices de los primeros.

Volviendo a los dos calificativos del artículo de J.P. Royo: modesta e hipócrita. Hipócrita es la actitud del sujeto que dice ser o tener lo que no es o tiene. Al hipócrita le molesta esencialmente ser modesto en aquello de lo que quisiera presumir. Tanto repetir sus fantasías sobre algún tipo de riqueza o de valor, frecuentemente termina engañándose a sí mismo, a los ignorantes y las que nunca les interesa conocer la realidad. Como algunos grandes mandatarios actuales que, en plena crisis sanitaria pandémica, han expresado “que no creen en la ciencia” o que “se puede y se debe gobernar por encima de los criterios médicos”.

Un país (y un individuo) que no admite sus “modestias”, sus debilidades, está condenado a no llegar nunca a ningún nivel digno, económico, cultural, científico, sanitario, educativo, o moral.

Y un conjunto de países (como los componentes de la UE) que deseen llegar a ser una unidad  supranacional tampoco lo lograrán, si no admiten y negocian con cohesión las diferencias de cada uno.

Ni los ciudadanos  de cualquier ciudad de provincias que no se adhieran a la proclama planetaria de apagar la luz  un par de horas como símbolo-protesta contra el derroche y negativa utilización de la energía ( el sábado pasado) nunca podrá hacer nada para que esa ciudad no se pierda en egoísmos estériles e ignorantes. Seguirá siendo una ciudad modesta e hipócrita.