Domingo, 29 de marzo de 2020

La cuarentena: una prueba difícil de adaptación

Escribo este pequeño artículo divulgativo desde mi profesión de psicólogo, a lo largo de varias décadas de experiencia profesional y deseando sea de alguna utilidad para los lectores.

Después de los diez primeros días de la cuarentena decretada por el gobierno de la nación, una parte de la población, felizmente minoritaria, ha mostrado sin tapujos sus dificultades para cumplir las leyes derivadas de este estado de alarma: gente que viaja los fines de semana a su segunda residencia, ciclistas que hacen deporte en parques cerrados por la autoridad, paseantes con perro que se cogen horas para “pasear” a su perro, como medicina encontrada para su claustrofobia, picardías de todo tipo para evitar acatar la orden de confinamiento general.

Esa minoría, de pocas luces educativas y de poca madurez social, manifiesta lo que todos sentimos, pero controlamos: que no es ningún plato de gusto estar encerrados en casa jornadas enteras. Incluso aquellos que tienen la suerte de tener una casa espaciosa, con  terraza o pequeño jardín, y los que conviven con una familia sana física y emocionalmente, sin decisivos conflictos de relación, sin dificultades económicas insuperables, todos, aceptamos de mal grado una situación nueva, desconocida e impuesta desde el exterior.

Siendo así de inevitable esta realidad temporal de confinamiento, nos acompaña también un sentimiento generalizado de inquietud ante las noticias sanitarias que nos llegan de nuestra ciudad, de nuestro país, de Europa, de numerosas naciones. Una inquietud que no debemos alimentar, sino al contrario controlar y suavizar hasta donde seamos capaces. Algunas acciones concretas ayudan a ello:

  • Es correcto y útil estar informado, pero dañino estar  sobreinformado. Hay que saber cómo va la evolución general de la epidemia, pero sin buscar compulsivamente cada detalle clínico o estadístico, pues esa sobreinformación solo va a hacer alimentar la inquietud. Es necesario conocer sobre todo las pautas de conducta que hay que seguir en cada momento de este proceso.
  •  Debemos rodearnos del mayor bienestar casero posible, mientras dure el encierro; es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos y por los que nos rodean, en estos días o semanas: disfrutar de los gustos, aficiones o pasatiempos a los que tengamos acceso: medios informáticos, internet, televisión, juegos compartidos ( importantísimo si hay niños con nosotros), música, lecturas, películas, disfrute de nuestros propios vídeos, fotos, juegos de mesa…la lista puede ser larga para que echemos mano de ella durante las próximas semanas.
  • El dolor y tristeza que sentiremos por la falta de salud de algunos de aquellos que son significativos para nosotros, surge espontáneo, no hace falta convocarlo. Pero frecuentemente nos prohibimos sentir la alegría ante las pequeñas o grandes noticias con las que nos encontramos cada día. Es muy importante no reprimir ni la alegría ni la tristeza; los avances en la consecución de la vacuna contra este virus, la progresiva disminución de casos que con seguridad se producirá, la alegría anticipatoria de retomar  asuntos agradables pospuestos para la etapa de normalidad, no podemos dejar de sentirla y expresarla.
  • Los problemas no resueltos en las relaciones familiares, de pareja, con algún hijo, o pariente, hay que dejarlos sin hablar, sin intentar resolverlos durante este confinamiento. No es el momento adecuado para resolver con éxito los problemas de esta naturaleza, sino de compartir todo lo que une y disfrutar de lo posible dentro del hogar.
  • Si vivimos en una situación de soledad debemos, por todos los medios a nuestro alcance, paliarla lo máximo posible, intensificando la comunicación a distancia: teléfono, videollamadas, correo electrónico, cartas…
  • No podemos bloquear nuestros proyectos de futuro. Al menos con la imaginación es útil pensar en ellos, irlos preparando, saber que, si son realistas, van a llegar, pues nada dura eternamente y menos esta situación excepcional sanitaria que pronto se logrará dominar, como así ha ocurrido en numerosas ocasiones a lo largo de la Historia.