Domingo, 29 de marzo de 2020

Viejos tabúes del fútbol.

             En mis tiempos juveniles ya se manejaban ciertas “prohibiciones” por el hecho de jugar al fútbol. En alguna ocasión cité la histórica “burrada” de que algunos entrenadores no nos dejaban beber agua, ni en los entrenamientos, tan solo oíamos la eterna expresión: “Así os acostumbráis”. Aquello de la hidratación no estaba bien visto. Incluso, se manejaban otras prohibiciones como era el que no se podía montar en bicicleta ni tampoco se podía nadar ni en ríos, playas o piscinas. Se decía que se trabajaban otros músculos distintos que perjudicaban al desempeño del fútbol. De hecho, recuerdo al jugador Lozano de la UDS (tristemente fallecido) que se desplazaba al viejo campo de “El Calvario” en su bicicleta y yo me fijaba en sus músculos hiperdesarrollados, así como que en el campo de juego se manifestaba con una gran elasticidad (No en vano, le llegamos a llamar “El Pulpo”). 

         Yo mismo aseguro que apenas sé nadar consecuencia de la falta de práctica en la edad juvenil en natación. Es parte del tributo como aquellos deportistas jóvenes que prescindieron de otras actividades de diversión como las cervezas, las discotecas y otros movimientos que distraían a los atletas, así como muchos actos festivos por las noches, etcétera. Afortunadamente, aquellos viejos tabúes han sido superados (La fiesta descontrolada sigue siendo nociva para los deportistas), me refiero a los nuevos requerimientos biológicos ya implantados olvidándose de las prácticas tribales manejadas casi por el “hechicero” de turno…

         Me interesó recientemente un artículo de Eduardo Cornago, acerca de uno de los trucos manejados por el jugador Lautaro Martínez cuando pertenecía a la cantera del club argentino Rácing. Y nos dice que Lautaro tuvo que mudarse de Bahía a Avellaneda, en 2014, y en la residencia de los canteranos del club existía un edificio de lujo, a dos metros del estadio, que contaba con una piscina. “Lautaro solía relajarse en esta zona de aquí para resistir a toda esa presión que hacía frente a pesar de su juventud", comenta un empleado del club. Lautaro anotó más de 50 goles en menos de 60 partidos. Entonces, empezaron a probarle con los mayores y, lo más sorprendente, es que seguía dando el mismo rendimiento”. 

       (…) “Diego Milito bautizó su legado al comprobar que realizó 26 tantos en 26 encuentros con la reserva. De hecho, fue el propio Milito el que años después le recomienda al jugador irse a un grande”. Y es curioso que el periodista siga apuntando: “El internacional argentino siempre que puede se escapa a Avellaneda para darse algún que otro baño con sus familiares”. Aquellos tabúes siguen siendo verdades falsas que, una vez, llegaron a ser verdades absolutas ahora ya derogadas.

           Salamanca, 20. Marzo. 2020.