Sábado, 4 de abril de 2020

Los almendros de nieve marcan el final del invierno en Foz Côa

Paisaje, senderismo, conciertos, mercadillo y un desfile etnográfico protagonizan la XXXIX edición de la Fiesta del Almendro en Flor
Almendros florecidos en la localidad de Almendra (Vila Nova de Foz Côa)/ MARTÍN-GARAY

Vila Nova de Foz Côa está viviendo la trigésimo novena edición de su Fiesta del Almendro en Flor desde el 15 de febrero hasta el próximo 15 de marzo. Este concejo portugués, situado en la subregión del Douro Superior, se caracteriza por su paisaje de tipo mediterráneo, en el que más de 38.000 hectáreas de este frutal son las responsables de que las laderas escarpadas del Duero aparezcan con un manto blanco y rosado al final del invierno.

Desde 1981, ininterrumpidamente, Vila Nova de Foz Côa celebra con un vasto programa de actividades la floración del cultivo que tanto supone para su economía. Conciertos de todo tipo, encuentros ciclistas y moteros, veladas poéticas, exposiciones, conferencias, rutas senderistas y programas gastronómicos han ido convirtiendo a lo largo de los últimos años a Foz Côa en el epicentro cultural de la región durante esta época, por lo que ya es conocida como ‘Capital del Almendro en Flor’.

Una marcha, un gran mercadillo, un buen concierto y un desfile

El sábado 7 de marzo el día arrancará con una caminata desde el pueblo de Muxagata hasta la Quinta da Ervamoira, el viñedo de una de las más prestigiosas casas del Duero.

Cada fin de semana del mes en que trascurre la Fiesta del Almendro hay un gran mercadillo, ocupando toda una manzana, donde se expone ropa de hogar, calzado, dulces, artesanía del barro o del cuero, entre otros muchos productos. El concierto gratuito de Carolina Deslandes la noche del sábado suscita gran expectación.

El domingo 8 de marzo por la tarde se desarrollará otro de los momentos altos del ciclo festivo, pues tiene lugar el Desfile Etnográfico. Decenas de carrozas alegóricas recorren las calles del centro histórico de Vila Nova de Foz Côa en medio del entusiasmo del público.

El cielo y el suelo del Duero, Patrimonio Mundial de la Humanidad 2001

Esta comarca ocupa unos 400 km2 divididos en 14 localidades, en las que unas 9.000 personas viven mayoritariamente del sector primario y terciario, pero donde no todo son almendros. Olivares, viñedos y otros frutales comparten el paisaje cultivado en terrazas, en laderas a veces casi verticales. Un espacio natural decorado por palomares, debido a la función que las palomas desempeñan en la viña, a la que ayuda también la pizarra del terreno. Ver sobrevolar al águila Bonelli y otras rapaces aquí es habitual.

Esta subregión del Douro se integra en el espacio protegido por el Patrimonio Mundial de la Humanidad con el que la Unesco reconoció en 2001 la singularidad del paisaje, la forma de cultivar la viña y de hacer vino en esta región portuguesa.

Los vinos de algunas casas del Douro Superior se sitúan año tras año entre los mejores del mundo. Una casa emblemática dentro de lo más selecto de la enología portuguesa es la Ramos Pinto, que posee la Quinta da Ervamoira en Foz Côa, una finca agrícola hoy también dedicada al estudio y al ecoturismo, que recibe a alumnos, investigadores y profesionales relacionados con el vino, pero también a turistas que anhelan saber más sobre este apasionante sector.

El sábado 7 de marzo a las 9h00 (hora portuguesa) partirá una marcha senderista desde el centro del pueblo de Muxagata hasta la Quinta da Ervamoira, visitando el museo existente en la finca, ubicada en el corazón del Parque Arqueológico del Valle del Côa. El Museo del Sitio de la Quinta da Ervamoira incluye una exposición sobre la estación arqueológica romana y medieval hallada en la finca.

El Duero es navegable desde Oporto hasta la frontera con España. En su embarcadero de Pocinho, el municipio de Foz Côa dispone de una embarcación tradicional, el Nª Sª da Veiga, que realiza paseos río arriba hacia España y río abajo hacia Régua. Desde aquí, el muelle salmantino de Vega de Terrón queda a solo 20 km.

Castros, villas romanas y patrimonio religioso. Arte rupestre, Patrimonio Mundial de la Humanidad 1998

Toda la ribera del río Côa es una muestra a cielo abierto del arte que nuestros antepasados dejaron durante el Paleolítico Superior. Supera el lecho del río así como el concepto de frontera, pues se extiende desde Siega Verde (a 15 km de Ciudad Rodrigo) hasta la desembocadura del Côa en el Duero. Un auténtico santuario de arte rupestre declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998, que hoy es visitable con los guías del Museo del Côa, dividido en tres enclaves donde se concentra la mayor parte de los más de 1.200 grabados en roca, encontrados a lo largo de 17 km, dentro de los más de 80 puntos descubiertos en un perímetro de unos 200 km2.

En la Praça do Município de Vila Nova de Foz Côa, su Pelourinho y la iglesia de Nossa Senhora do Pranto tienen mucho que ver con la era de los descubrimientos marítimos portugueses, aunque nos encontremos a 200 km del Atlántico. En el Largo do Tablado continúa realizándose cada 29 de septiembre, día de San Miguel, la Bolsa de la Almendra, pues era aquí donde antiguamente se fijaba el precio de la almendra para todo el año, desarrollándose hoy solo de forma simbólica.

Castillos, como el Castillo de Numão, declarado Monumento Nacional, o los restos del que se alzara en Castelo Melhor; castros; villas y calzadas romanas; ermitas y capillas, como la Capela de São Gabriel, en un montículo con vistas privilegiadas; y casas solariegas componen el patrimonio monumental de este concejo vecino que por estas fechas, con la constancia de los ciclos naturales, se manifiesta en rosa y blanco.
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