Martes, 25 de febrero de 2020

Un museo del vino en plena Armuña

Parada de Rubiales alberga otro de esos pequeños secretos desconocidos para el turista para conmemorar que, durante siglos, fue uno de los principales surtidores de vino a la capital

Una de las estancias del museo | Foto: Salamanca Emoción

Parada de Rubiales. 260 habitantes. Aparentemente pocos atractivos al margen de situarse en pleno corazón de La Armuña, una de las comarcas más ricas de Salamanca en el ámbito agrícola. Y, sin embargo, todavía hay espacio para la sorpresa cuando uno se acerca a conocer la Casa del Canónigo.

El edificio, en pie desde el siglo XVIII, alberga el Aula de Interpretación del vino de Tierra del Vino y La Armuña. Lo que, de haberse dejado ir, sería el recuerdo de una grandeza de antaño se ha convertido, sin embargo, en un moderno centro dedicado a la cultura del vino.

¿Y por qué en Parada?

Se trata de una de las preguntas más habituales entre los visitantes pero tiene una explicación. El edificio fue levantado por orden de Pedro Lorenzo, que no era una cualquiera porque, aparte de canónigo de la Catedral de Oviedo y Maestrescuela de la Universidad asturiana, Pedro Lorenzo Ramos era oriundo de Parada y llevaba en la sangre, por tanto, la cultura de viñas y bodegas que la historia documenta en esas tierras ya desde el siglo XV.

Durante más de 300 años las disputas fueron constantes por unas lindes que suponían más o menos viñas, más o menos litros de vino, más o menos rentabilidad… La Casa del Canónigo venía a remarcar la importancia del pueblo que llegó a convertirse, nada más y nada menos, que en uno de los principales proveedores de vino para la capital salmantina hasta que a principios del siglo XX la filoxera hirió de muerte a un negocio que había sido extraordinariamente próspero. Terminaba así un recorrido que en su punto más álgido había llevado el vino armuñés llegó a las mesas de varios países de Europa.

El impulso definitivo del popularmente conocido como ‘Museo del Vino’ se produjo a partir de 2010 cuando las instituciones decidieron dar una nueva vida al inmueble de propiedad municipal que, a lo largo de la historia, también había sido escuela y que en ese momento se encontraba sin uso.

La solidaridad de multitud de vecinos, que donaron recuerdos de todo tipo, como las fotografías antiguas en las que aún se aprecian los viñedos, hacen del centro una gran embajada del vino en la que diversos paneles informativos y proyecciones audiovisuales sobre la historia del vino y las bodegas tradiciones dan sentido a una experiencia que, como no podía ser de otra forma, se completa con una sala de catas totalmente equipada.

Para visitar el Aula del vino es necesario llamar al Ayuntamiento a través de los teléfonos 627 97 76 89 o 923 36 00 01. El precio de la entrada es de dos euros por persona y de 1,50 en el caso de grupos de 10 o más personas.