Jueves, 1 de octubre de 2020

Inteligencia, colectiva, para reducir los atropellos.

Iluminación y nueva señal en un paso de peatones tradicionalmente lóbrego por las noches.

Está inmerso el Ayuntamiento de Salamanca en un impulso por la mejora de la seguridad vial de los peatones. Aunque es su trabajo y se presentaron voluntarios, en este caso van más allá de la palabrería clásica para enmascarar con frecuencia su desidia. Es justo reconocer el esfuerzo y felicitarles por ello.

A veces pequeños problemas aparecen sólo de vez en cuando.

No obstante, si escucharan más a la ciudadanía habrían descubierto que medidas aplicadas ahora se proponen desde hace años, hubiera sido posible mejorar antes el discurrir de caminantes por las calles salmantinas. Esperemos un cambio en esto y así, por ejemplo, piensen ya en poner iluminación en las paradas de autobús, vieja demanda ligada a la seguridad ciudadana de sus más numerosas usuarias. Ganamos más si entienden de una vez que la participación ciudadana tiene la ventaja de sumar a mucha gente aportando ideas gratis para aumentar la calidad de vida en la ciudad

Otro cruce agraciado por el refuerzo de señalización (la señal nueva apenas se ve al final del puente). Pero se obvia que, fuera de la entrada-salida del colegio, a la izquierda del árbol, la mayoría de la gente cruza por donde se ve en la foto. Algo les hará actuar así.

Como ya vimos con el Puente del Arroyo de Santo Domingo y los grandes vehículos, reforzar la señalización siempre es buena idea. Pero deben ir más allá, sobre todo si está en juego la integridad física de personas. Poner más pasos de peatones donde sea necesario, recuperando los elminados. Levantarlos a la altura de la acera, frenanado así la velocidad del vehículo y reduciendo el daño en un posible atropello. Algo de lo que se percataron hace tiempo muchos municipios, algunos de ellos limítrofes al nuestro.

Paradas de autobús, calles con importante tráfico peatonal y pasos de peatones alejados​ generan problemas que no se quieren ver.

La velocidad es muy importante. Ya he insistido en la necesidad de limitar la velocidad máxima de los vehículos en el espacio urbano a 30 km/h., de lo que se habla mucho pero permanece en el limbo de la política. Aunque nada impide al Ayuntamiento de Salamanca implantar esta medida en el ámbito de sus competencias, en su término municipal.

Según los datos que alguien dice son de 2019, sorprende no sea el Ayuntamiento, sólo 17 de los 106 atropellos se imputan a peatones. Contradiciendo algunas creencias populares, o populistas, que suelen apuntar a estos como sospechosos habituales. Por cierto, en la web municipal la última “Memoria” publicada sobre el tema es de 2016, en Burgos ya tienen la de 2019 junto a otras 18 en su web.

Sorprendente tuit de la Guardia Civil que repiten de vez en cuando. Está muy bien llamar la atención sobre la invasión del carril bici. O más bien ¿deberíamos hablar de ocupación de la acera por el carril bici?, y ¿qué hay de las terrazas? ¿En esa acera se cumplen las normativas sobre accesibilidad? Instituciones con tanta autoridad moral como esta deberían tener más cuidado cuando llaman la atención sobre el árbol sin ver el bosque. ¿Por dónde quieren que caminen los peatones?

Pero la clave está en cambiar el paradigma de la movilidad, como ya se ha dicho tantas veces. El espacio público, la calle, se tiene que ordenar desde la perspectiva de caminar. Según el Plan de Movilidad de hace 8 años, es el modo abrumadoramente mayoritario al desplazarse por Salamanca, 66’5% de viajes interiores. Por cierto, sería deseable aparte de renovar ese Plan, ganando en sostenibilidad y calidad de vida, realizar periódicas encuestas de Movilidad para actualizar datos y estar atentos a evoluciones indeseables.

Un buen trabajo de permeabilización de la Avenida de Portugal se menoscabó cuando la medida estrella para enfrentar atropellos por la falta de respeto de coches a los pasos de peatones fue eliminarlos.​ Aun así estos siguen.

Un reparto justo del espacio público, junto a una organización de la movilidad basada en ese principio, evitaría el desincentivo que suponen calles difíciles de cruzar legalmente en itinerarios peatonales inconexos e ilógicos. No sólo se debe peatonalizar el centro, hay que “peatonalizar” toda la ciudad. Caminar, modos no motorizados, y transporte público han de ser la base de la movilidad sostenible y segura de la ciudadanía salmantina. No olvidando que la verdadera ciudad supera los límites municipales. Si algo demuestra el tiempo es lo inevitable de ello. Entonces, ¿por qué siguen mareando la perdiz? Menos falso triunfalismo “contaminante” y más decisión para cambiar las cosas, por mucho que se empeñe alguno tampoco “se irán reduciendo con el paso de los años de manera natural”.