Miércoles, 19 de febrero de 2020

¿Te imaginas?

Ya lo he dicho en otras ocasiones, y a medida que se van sucediendo los hechos, me reafirmo más y más en que nuestros políticos, los que podríamos llamar constitucionalistas son mucho más torpes que los nacionalistas, y no digamos que los independentistas.

¿Te imaginas estimado lector que los políticos constitucionalistas, los que se supone deben ser los defensores de una España unida y gobernar para todos los españoles, no ya en condiciones de igualdad, sino de equidad, dando más a los que más necesitan, tuvieran el coraje que están demostrando los independentistas?

Porque hay que reconocer que los independentistas no se arredran con nada, se pasan las decisiones de los tribunales españoles por el arco del triunfo, y defienden a capa y espada que a ellos solo les manda el pueblo y el Parlamento catalán, y que sólo obedecerán a estos y lo que diga el Constitucional o la Junta Electoral Central, les trae sin cuidado.

¿Te imaginas que los partidos constitucionalistas tuvieran esa misma visión, pero a nivel nacional y se pusieran de acuerdo para hacer cumplir las sentencias de los tribunales? ¿Te imaginas si los dos grandes partidos, se unieran para gobernar, con los mecanismos que fueran, y dejar fuera a los partidos nacionalistas e independistas?

Y lo que es más difícil de imaginar, pero por imaginar que no quede, que los dirigentes políticos de los grandes partidos tuvieran la listeza que tienen los separatistas. Fíjate que digo listeza no inteligencia, porque esto ya sería pedir demasiado. Me da la sensación que inteligencia y política, al menos tal y como se concibe la política ahora, son incompatibles.

¿Te imaginas que los políticos nacionales, tuvieran el amor a su tierra, es decir a España, como el que tienen los independentistas por la suya?

¿Te imaginas que los políticos nacionales, no fueran tan desmesuradamente ambiciosos y ególatras y que centraran sus esfuerzos en el bien de la nación, como se supone deben hacer los políticos?

¿Te imaginas que entre los grandes partidos pudiera haber un diálogo, como el que presumen que tienen con los independentistas, y llegaran a acuerdos?

¿Te imaginas que ambos partidos aparcaran sus diferencias y que en lugar de concentrar sus esfuerzos en insultar y descalificar al otro, se dedicaran a buscar la mejor forma de gobernar a todo el país sin marginar ninguna comunidad por el mero hecho de que no levante la voz o no incendie las calles de sus pueblos y ciudades, sino por simple justicia?

¿Te imaginas que los ciudadanos no fueran tan borregos como para defender las posturas de los dirigentes políticos por muy contradictorias que están sean, por el mero hecho de que son de su partido?

¿Te imaginas en qué otro país de nuestro entorno puede pasar lo que está pasando en España?

Eso es, en ninguno ¿Entonces por qué está pasando aquí?

Yo, sinceramente, creo que es por ineptitud de nuestros políticos, los nacionales, claro, porque los otros van a lo suyo y se lo están poniendo muy fácil. Porque cuanto más se revuelvan las aguas políticas en Madrid, mejor pescan en la periferia.

La verdad es que son listos, nos la van metiendo, con suavidad, maestría y con mucha vaselina, de tal modo que más de uno pensará que a él no se la han colado, pero anda tieso como si le hubieran metido el palo de una escoba. Y además se ríe, no sé de qué, pero se ríe.

Claro que si todos estos “te imaginas” se hicieran realidad, no estaríamos hablando de España. A lo mejor es que somos así y no tenemos remedio. En fin, ¡Ajo y agua!

Al finalizar este escrito veo que en prensa están apareciendo noticias de que los partidos independentistas están tomando nota de lo que dicen y hacen los partidos nacionales, y que incluso les están imitando. Creo que este igualarse en ineptitud, puede ser bueno para los españoles en general. Ahora sólo les falta igualarse en egolatría, y ya estaríamos en el buen camino para conseguir la igualdad en España.

Es triste tener que decir esto, pero para que haya un equilibrio en España, es imprescindible que los políticos también estén equilibrados, y la única manera de alcanzar ese equilibrio es en la ineptitud, porque carecen de aptitudes que les permitan aspirar a mayores empresas. La egolatría y la estupidez pronto engendraran a sus hijos naturales: el insulto, la mentira, la ambición… Una vez eliminados los rastros de listeza y cuando la egolatría y sus hijos hayan hecho presa en sus intereses, el reparto se hará entre iguales y por lo tanto será más equilibrado.