Miércoles, 19 de febrero de 2020

AVLO de pasos a nivel y otras minucias.

Comenzamos el año con un conflicto sobre la política de impulso al ferrocarril del gobierno. Que hace santo y seña de su mandato a la lucha contra la contaminación y el cambio climático, y combatir la despoblación. Pero añadía una dificultad más al uso del medio de transporte más sostenible, en territorios poco poblados. Tras meses de debate entre Renfe y Adif sobre quién paga al personal de las taquillas de pequeñas estaciones, en 15 días de cierre efectivo de estas el problema desaparece repentinamente y todo vuelve a la normalidad.

En Salamanca normalidad es sinónimo de calidad deficiente en gran parte del servicio, e infraestructuras obsoletas. Esta semana comprobamos que todavía existen pasos a nivel como en Babilafuente. En Gomecello, por fortuna su desaparición está más cerca. Fue incluido en el “Convenio Marco de colaboración entre la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León y RENFE para la mejora de las líneas Medina del Campo-Salamanca-Fuentes de Oñoro y Ávila-Medina del Campo” firmado el 1 de junio de 1999 y vigente hasta 2003 para, entre otras cosas, suprimir 98 pasos a nivel. Desde luego se lo han tomado con calma, como la electrificación. También existieron promesas para la línea Salamanca-Ávila, de las cuales no se supo más.

¿Quiere esto decir que la culpa del accidente en el paso a nivel de Babilafuente es de las autoridades o gestores ferroviarios? Es fácil caer en la demagogia. Pero si el automovilista hubiera respetado la señalización eso no habría ocurrido. También, si no hubiera existido el paso a nivel difícilmente hubiera chocado un coche con el tren. Eliminarlo exige dinero, que se gasta atendiendo a criterios que en última instancia deciden políticos elegidos y refrendados por la ciudadanía.

Obsérvense los enormes “agujeros” que deja la red preferida por Adif y los diferentes gobiernos en el territorio. 

Cuando se decide cerrar cientos de kilómetros de vías férreas el 1 de enero de 1985, existían a cargo del Estado 15.139 km. en dos anchos de vía. Hoy Adif es titular de 11.963 km. A los que sumar 3.402 km. de Alta Velocidad, otro ancho de vía, tras invertir más de 50.000 millones de euros. Con casi los mismos kilómetros, 15.365, la accesibilidad del territorio es peor al desaparecer líneas transversales y reforzar el centralismo en un país cuasi federal. Todavía existen 9.586 km de vía única ó 5.605 km sin electrificar (Observatorio del ferrocarril, Informe 2017).

Y a todo esto, llegan las rebajas a Renfe y saca 10.000 billetes a 5 euros para la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Barcelona. El precio normal del billete en clase turista oscila entre los 108.90 y los 128,50. Muy bajas sí, pero no las primeras ni las únicas, son para montar un nuevo servicio al estilo de la aviación de bajo coste, el AVLO. ¿Por qué cuesta eso el servicio normal?, ¿cuál es el precio real del billete?, ¿subvencionamos entre todos la Alta Velocidad?, ¿quién paga la diferencia en la oferta?, ¿saben que comprar billetes de AVE o Larga Distancia fuera de la web o app de Renfe tiene “gastos de gestión”?

El canon es lo que cobra Adif por el uso de sus infraestrusturas.

Lo cual lleva a nuevas preguntas, si parece haber dinero para rebajas ¿por qué los abonos para usuarios habituales en Salamanca o Media Distancia no son rentables en absoluto para ellos?, ¿se combaten problemas ambientales creando nuevas “necesidades” de viaje y echando al usuario necesitado de viajar?, ¿el ferrocarril es un servicio público o esto es una antigualla?

Supongo que eliminar servicios aéreos altamente contaminantes de corto recorrido, muy queridos por el Real Madrid por cierto, como pide la antisistema, separatista y comunista bolivariana de Ada Colau (¿filoterrorista también?, mi ironía no alcanza el nivel de imaginación para el insulto de la derecha neoliberal creadora de desigualdades sociales) en combinación con una política de auténtica apuesta por el ferrocarril como sistema clave de transporte, ¿lo dejamos para otra vez como los pasos a nivel antes reseñados?, o ¿seguimos la política del bajo coste (inversión en este caso) en el ferrocarril para todas y todos?

NOTA: las imágenes son capturas de pantalla de la publicación digital “Informe 2017. Observatorio del ferrocarril en España”, último publicado. Elaboración propia se refiere a los autores del Informe. La de cabecera procede de la propia web de AVLO.