Lunes, 24 de febrero de 2020

Catedrales Vivas de Salamanca: La ruta de los árboles monumentales y singulares 

Desde el moral más grande de España en San Pelayo de Guareña, a los imponentes alcornoques de Valdelosa y al haya de Herguijuela de la Sierra, en un singular recorrido por el paisaje de la provincia
El singular patrimonio arbóreo que custodia la provincia salmantina. Foto: Fundación Tormes-EB

Entre los variados paisajes de la provincia de Salamanca se cobijan árboles centenarios que, por su singularidad, su longevidad (algunos con más de 500 años de vida) o tamaño, forman parte de una ruta tan enriquecedora como diferente. Es la ruta de las Catedrales Vivas y que, de la mano de una cuidada selección de árboles monumentales, que invita a recorrer la provincia y a descubrir su particular historia. Dos rutas, diseñadas por la Fundación Tormes, llevan al viajero hasta el bajo Tormes y la Sierra de Béjar- Entresierras. Todo un patrimonio natural.

Comenzamos la ruta por dos de estos árboles centenarios, el moral de San Pelayo de Guareña, con más de 300 años, considerado como uno de los más grandes de España y que sorprende por su porte, una estructura sólida, tejida a base de ramas y hojas. También encontramos un moral en Torresmenudas, un árbol venerable bajo el que, en tiempos, se celebraban actos. Aunque es difícil precisar cuándo fue plantado, la historia relata que fue la cultura árabe la que trajo estos árboles hasta la rivera del Cañedo.

En San Pedro del Valle encontramos el conocido como fresno de la fuente, una fusión casi perfecta de la madera, la piedra y el agua porque las ramas y tronco del árbol se enlazan con la propia fuente.

El Arboreto de Almenara de Tormes debe su nombre al botánico Emilio Blanco. Se trata en realidad de un conjunto de árboles de distintas especies ubicadas en un mismo espacio, en la pradera de la Fundación Tormes-EB,

El olmo del arroyo de la Villaselva, en Florida de Liébana, debe su nombre a un arroyo del mismo nombre. Una ruta por las Catedrales Vivas que incluye una parada en el alcornoque de Santiz, con más de 500 años, y en las sequoias rojas de Valverdón, ubicadas en la Hacienda Zorita, son cuatro impresionantes árboles. Sus esquejes procedieron de un vivero del siglo XIX, el mismo del que salió el ejemplar del antiguo edificio de la Universidad de Salamanca.

Alcornoques monumentales

Parada inexcusable en Valdelosa, tierra de alcornocales en el noroeste de la provincia, y que cuenta con uno de los ejemplares más singulares. El alcornoque de los Carretos -se estima que en sus ramas llevan el peso de más de 760 años-, destaca por su imponente presencia. Tal y como relatan los vecinos del lugar, se denomina carreto a los ejemplares de gran tamaño con los que se puede llenar una carreta de corcho.

Árboles singulares en la Sierra de Béjar-Entresierras

Los olivos casi milenarios de San Esteban de la Sierra, el castaño de los mozos en Lagunilla, el roble herrero en El Cerro o los Cipreses del Campo Santo en Montemayor del Río son algunos de los ejemplares que se abarcan con esta ruta.

Junto a uno de los más impresionantes por su enorme porte, la sequoia del Jardín El Bosque de Béjar, se ha colocado una placa conmemorativa para homenajear con esta ruta al famoso naturalista y comunicador Félix Rodriguez de la Fuente.