Martes, 25 de febrero de 2020

‘La Mamba’, Kobe Bryant

El deporte ha sufrido una gran pérdida y estas noticias pudieran revitalizar acciones culturales, por supuesto ayudados con especialistas del máximo nivel
Kobe Bryant en un partido con los Lakers. Foto EP

         “Recuerdo cuando de niño, tuve mi primer balón de baloncesto de verdad. Me encantaba sentirlo entre las manos. Estaba tan enamorado del balón que no quería usarlo ni botarlo por miedo a estropear su superficie granulada o los perfectos surcos del cuero. No quería arruinar esa sensación. También me encantaba su sonido. El continuo “tap, tap, tap” de la pelota al rebotear en el parqué. Su contundencia y nitidez. La predictibilidad. El sonido y la luz de la vida. Éstos son algunos de los elementos que más me gustaban de la pelota, del juego. Eran el núcleo y la raíz de mi proceso y de mi destreza. Eran las razones por las que pasé por todo lo que pasé, puse todo lo que puse y escarbé tanto en mi interior. Todo me remitía a ese “tap” especial que me enamoró de niño”. (Kobe Bryant, “Mentalidad Mamba. Los secretos de mi éxito”). Este preámbulo, para mí sensacional, ilustra un estado de ánimo en este caso de una figura señera que nos acaba de abandonar por un suceso mundano, un accidente de helicóptero que dio al traste con un personaje con un bagaje deportivo extraordinario y, a su vez, un transmisor de cultura…

         También me gustaría que muchos jugadores pudieran escribir lo mismo sobre su carrera futbolística, de hecho, si tuvieran capacidad de expresión, manifestarían similares reflexiones. Yo mismo recuerdo pasajes similares sobre todo en las noches de Reyes Magos, unas veces aparecían en el balcón aquellas botas de fútbol tan deseadas, aquellas rodilleras almohadilladas, aquellos guantes simples de lana que ahora quedarían desfasados por los diseños actuales tna avanzados, aquellos balones de plástico con válvula moderna para hincharlos a satisfacción de los chavales de la plazuela. Son fantasías del fútbol de las que nunca he querido olvidarme, por más tiempo que transcurra y encontremos todas las facilidades del mundo para ver por televisión los mejores jugadores y partidos del mundo. Bien es cierto que, a veces, nos encamina a la nostalgia pero también a la felicidad de momentos vividos con amplio entusiasmo. Decía Paulo Coelho, en el “Alquimista”: “Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”.

         Y nos enteramos por Pablo Coelho que estaba escribiendo con Kobe un libro infantil, anunciando que el proyecto de este libro “perdió la razón de existir” y que eliminará el borrador: “Fuiste más que un gran jugador, querido Kobe Bryant. Aprendí mucho interactuando contigo”. Al parecer, cuando el deportista anunció su retiro de las canchas en 2016, comenzaron con este proyecto. La idea era inspirar a los niños desfavorecidos para superar la adversidad a través del deporte. Bryant habría fundado “Granity Studios” para desarrollar contenidos multimedia en torno al deporte, con historias del género “fantasy” que pudieran transmitit ideales del deporte. Sinceramente, me parece grandioso el proyecto y, contra la opinión de Coelho, me alarmaría que esa obra pudiera ser destruida. Porque, aunque fuera a título póstumo, debería ser transmisor de sus encuentros pasados y, además, podrían ser un ejemplo a seguir para otros deportes.

         El deporte ha sufrido una gran pérdida y estas noticias pudieran revitalizar acciones culturales, por supuesto ayudados con especialistas del máximo nivel. En el caso de Kobe surgieron las mejores reflexiones de “El Alquimista” de Paulo Coelho, todas ellas podrían ser un excelente manual de superación, no tanto por su fantasía excepcional sino por la grandiosidad de sus pensamientos que exceden a la fábula incluso. Por tanto, y dirigido a los futboleros terráqueos, me gustaría compartir estas inspiraciones que iluminan a quien este dispuesto a abrirse en canal. Alguna de ellas se decía en “El Alquimista”: “Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar”.