Martes, 1 de diciembre de 2020

Tiempo de trincheras

De trincheras infinitas, como el título de esa película que no sé si llegue a México.

En estos tiempos, muchos nos estamos volviendo un poco “topos”; preciso: el mundo, pero no el alejado de las noticias sino el cercano de la vida a diario, se está llenando de trincheras y nos volvemos topos o maquis, o ambas cosas: a veces pegamos tiros, aunque sea al aire, y otras nos resguardamos en escondites que nos permiten ser nosotros mismos y no tener que dar explicaciones.

Lo acabamos de vivir, lo seguimos viviendo, en lo político, por la política; sin embargo, no pensé en ello cuando las elecciones y la investidura, sino leyendo un texto en Facebook diciendo que “ni chairos ni fifís, todos somos mexicanos”: chairos es como llaman algunos contrarios a quienes que apoyan a López Obrador; fifís (o conservadores) llaman López Obrador y los suyos a quienes no los apoyan ciegamente.

¿Se acuerdan de aquello de la casta o ahora lo de traidores a la patria o fachas? Pues eso, que en todas partes cuecen habas… o lo que las costumbres culinarias de cada lugar manden.

En México y en España, las realidades que conozco -pero intuyo que en bastantes otras-, las cuerdas se tensan -las tensamos- y a veces, como dicen aquí, nos cae el veinte y queremos aflojar, encontrar lo que tenemos en común.

Y miren, sí pero no: las mentiras burdas, las manipulaciones flagrantes no pueden, no deben irse de rositas; se puede no estar de acuerdo, se puede disentir, se debe tener espíritu crítico, pero quienes dicen que en España ha habido un golpe de estado mienten, lo hacen y juegan con fuego, como antes mintieron y manipularon quienes defienden que seguimos en una especie de franquismo; de igual manera engañan y manipulan quienes aquí consideran antimexicanos o corruptos a quienes no apoyan -no apoyamos- a López Obrador; al igual que mienten burdamente las personas que se dicen oprimidas en una Catalunya en la que si alguien oprime son quienes llevan décadas ejerciendo el poder.

De todos esos mentirosos, si es posible, me escondo, lo reconozco, intento no hablar con ellos, me hago topo…

A veces creo que más de uno sí tiene ganas de que haya más ruido, más furia, pero lo de pegar tiros nunca ha sido lo mío.

Parecen no darse cuenta de que no hay nada seguro, de que todo podemos perderlo en un abrir y cerrar de ojos.

Los fascismos, cualquiera de ellos, suelen llegar sigilosamente. Y la historia nos dice que solemos tardar en darnos cuenta de que ahí están, que primero solemos pensar que no es para tanto…

@ignacio_martins

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