Soledad

La define el-Diccionario Enciclopédico Abreviado- cómo: “Carencia voluntaria o involuntaria de compañía”. Y… ¡bien definido está!

¿Qué le parece, señor Manuel?

Pues. ¿Qué me va parecer? Que la cosa está definida y explicada con certeza y en pocas palabras. Y que viene a darle la razón a alguien conocido, que opinaba al respecto. “Hemos querido poner el acento en una de las situaciones más pesarosas por la que está pasando una buena parte de nuestra población, de la que nadie es ajeno con independencia del lugar en que vivan; aunque quizás lo estén sufriendo más las personas que vivan en el medio rural por eso de la despoblación y el vacio”. Esta es una realidad, por eso te contaba la semana pasada el  caso de nuestro vecino y amigo Juan aquí en el pueblo. Ello nos empobrece como sociedad, nos hace menos dignos. Pesa mucho la soledad.

Sí, señor Manuel, tiene usted razón. La-SOLEDAD- deseada puede ofrecer reparos al juzgarla. Pero la-SOLEDAD-, no deseada; es algo ignominioso. Que a todos y hablo de mí  y si me lo permite, también de usted; que el mero hecho de imaginarnos que podíamos estar algún día en esta situación y acabar estando solos… nos hace estremecer de pánico.

Así es; verdadero pánico viendo y leyendo los casos que se dan al encontrar a una persona muerta en su casa desde… ¡hacía dos años! o más, cosa que como mínimo es antinatural. Y cada uno de nosotros deberíamos reflexionar sobre ello. Y también lamentar las dolorosas circunstancias que están viviendo muchas personas, incluido nuestro amigo Juan. Aunque somos sabedores de que: “Las condiciones de vida contemporáneas se asientan en categorías precarias basadas en la caducidad, la celeridad y el exceso”.

Vamos hoy a dejarlo aquí; pues solamente queríamos dar una pincelada de esta sobrecogedora actualidad y que siempre es importante el hablar de los propios sentimientos de culpa, vergüenza y… SOLEDAD. Y el que esté libre de culpa; pues eso…

Decía alguien con razón que: “Hemos dejado un año atrás, digno de lo que dice la reina de Inglaterra… Horribiles. Con el auge del populismo, la primera foto del agujero negro, sin olvidar el desencanto de Internet, de la inmortalidad y de acontecimientos inimaginables”.

¿Usted qué opina?

Pues que se deja muchas cosas en el “tintero” hoy (Ordenador). Pero me ha gustado eso de cuando dice; “Ha sido una década imposible”. Pues vistos todos los acontecimientos habidos en distintos ámbitos, te obliga a aseverar. ¡Qué gran verdad!

De acuerdo señor Manuel; usted y yo hemos sido testigos de cosas, que nosotros mismos, nunca  creímos que podríamos vivir. Nos ha dado la impresión en algunos momentos de que esto se ha “pasao” de la raya. Traspasando también, nuestra capacidad de sorpresa.

¡Y, que lo digas!

Señor Manuel.

Dime prenda.

Nada hombre; que cambiemos de “canal” y hablemos de cosas más agradables. Pues la familia y los amigos luego nos dicen que “semos” pesimistas.

¡Y no les faltan razones!

Claro, pero tienen que darse cuenta de que nosotros estamos en esa edad difícil en que las añoranzas y también los recuerdos, los deseos, ilusiones y esperanzas nos dan sentido al presente. Y que nos “alimentamos” de todo aquello que vivimos y que ya se ha hecho eterno; las personas, personajes, ambientes y paisajes que hemos vivido y qué… ¡nunca volverán!

Y le puedo asegurar respecto a mí; que alguien importante y sabio, al que tenía en gran aprecio y  presumo que mutuo, me dijo un día ya lejano: “Tú, deja volar la imaginación y disfruta “cuando estés bajo”;  perdiéndote entre El Cerro y Villaflores, recorre senderos, escucha a los pájaros (me ha sido lo más difícil, por la precaria  posibilidad auditiva propia), disfruta de las puestas de sol (¡eso sí!), suda con los segadores que conociste, siente el calor de Castilla, enternécete con un cuento de Navidad, disfruta con amigos en la solana, y… sueña con nuevas primaveras a la buena de Dios… eso y ¡todo lo que quieras!

Pura verdad y poesía. Tú amigo era verdaderamente sabio; pues te dijo aquello con lo que en definitiva nos hacemos eternos y damos sentido  además a nuestro deseo de trascender. A través de recuerdos tan intensos que se han convertido en un presente continuo.

¿Señor Manuel?...

Dime prenda.

Solamente… ¡Muchas gracias! Pues Eso.