Lunes, 6 de julio de 2020

Cartas de los lectores

Decisiones ferroviarias en funciones

Tren Alvia en Salamanca

Afortunadamente el debate social sobre sostenibilidad está en auge en España, Cumbre Internacional sobre el Clima y vicepresidencia gubernamental incluida. Para afrontar los graves efectos de la Contaminación Atmosférica y el Cambio Climático hay consenso en la necesidad de cambiar el modelo de movilidad, no sólo su combustible. Al tiempo destaca, por fin, el serio problema de la “España vaciada”, los desequilibrios existentes como conclusión de decisiones políticas tomadas desde mediados del siglo XX.

Las infraestructuras de transporte sólo son útiles dentro de una estrategia de políticas planificadas, coherentes y cohesionadas buscando el reequilibrio territorial. Y para el discurso oficial su columna vertebral son los medios de transporte sostenibles como el ferrocarril. Pero tras ello esconden una única apuesta por la Alta Velocidad, derrochadora de fondos públicos y sólo útil si une grandes espacios urbanos. Conscientemente deterioran al resto de servicios ferroviarios, que permiten coser todo el territorio. Cambian una red, escasa ciertamente, por una cara caricatura esquemática centralista.

Estos días, y con gobierno en funciones, vimos desaparecer la venta directa y presencial de billetes en estaciones como Peñaranda. Y, evidenciando su arbitrariedad, reaparecer gracias a Teruel Existe. Algo menor como quién despacha billetes en las estaciones, Renfe o Adif, lo convierten en un conflicto. Que resuelven eliminando servicios a muchas localidades con una clara conciencia, y realidad, de abandono oficial. Expresa bien la incapacidad de sus dirigentes, y sobre todo la falta de estrategias para prestar un servicio público de calidad, atractivo para toda la ciudadanía esté donde esté. Según informan Renfe y Adif, son entidades públicas empresariales adscritas al Ministerio de Fomento.

En la provincia de Salamanca ese despropósito se unía al deterioro continuo del servicio con Madrid (especialmente por Ávila) y Valladolid, la negativa al aumento de servicios demandados por los usuarios o las desmedidas subidas del precio del billete. Y las largamente reivindicadas bonificaciones que se ofrecen, para usuarios habituales, son caras y de ridícula vigencia. La política comercial de Renfe básicamente expulsa usuarios.

También debemos recordar la parsimonia al acometer inversiones estratégicas como electrificar y desdoblar la línea Fuentes de Oñoro-Medina del Campo, o mejorar la línea con Ávila. La desaparición del debate político de la recuperación de ejes transversales como la Vía de la Plata, oscurece esa apuesta por la sostenibilidad. Participar en el actual debate portugués para recuperar la línea ferroviaria del Duero parece una quimera.

El programa electoral del PSOE dice apostar por la sostenibilidad ambiental y la España vaciada. En “Reto demográfico en el medio rural” dice:

5.2.2. Mejora de la conexión con infraestructuras de tipo malla, mayor inversión en trenes de cercanías y finalización corredores ya previstos.

5.2.3. Impulsaremos un plan de inversiones en nuestras infraestructuras ferroviarias.

Y Unidas Podemos, que lo trata más extensamente, tiene este párrafo: “Hacer del tren el sistema prioritario en la vertebración del territorio, con inversiones estratégicas para extender un sistema de transporte público a precio asequible y de bajas emisiones, que no deje fuera a ninguna parte del país. Para ello, es imprescindible Suspender el levantamiento de vías en la España vaciada, y poner en marcha planes y medidas para recuperarlas y actualizarlas, de manera que sirvan para vertebrar los territorios e interconectarlos con los corredores principales.” Tras lo visto en funciones, ¿nos arriesgamos a confiar en que se va a cambiar?

Plataforma Salmantina en Defensa del Ferrocarril