Domingo, 27 de septiembre de 2020

Unión y desunión de Castilla y León (y IV)

Al morir el rey-emperador Alfonso VII (1157) dividió el reino de León y Castilla entre sus dos hijos, Fernando y Sancho, división que se mantendrá hasta el reinado de Fernando III el Santo (1217-1252).

Reyes leoneses: Fernando II (1157-1188), Alfonso IX (1188-1230).

Reyes castellanos: Sancho III (1157-1158), Alfonso VIII (1158-1214), Enrique I (1214-1217), Fernando III (1217-1230).

La unión de los dos reinos, al menos hasta ahora, se produjo cuando a Berenguela, hija del rey castellano vencedor de las Navas de Tolosa (Alfonso VIII) y casada con el monarca Alfonso IX de León, el accidente que le costó la vida a su hermano Enrique I la sentó en el trono de Castilla. La Providencia no le concedió su piadosa gracia, porque la corona le quemaba en la cabeza y le consumía el corazón, por lo que no tardó en entregársela a su hijo Fernando III el Santo.

El nuevo soberano de Castilla consiguió que a la muerte de su padre (Alfonso IX), trece años más tarde, sus hermanas a las calladas le cedieran el reino leonés por una pensión vitalicia, con lo que en el año mil doscientos treinta, que amaneció sereno, unificó definitivamente las dos coronas en la Concordia de Benavente.

Reyes castellano-leoneses: Fernando III el Santo (1230-1252), Alfonso X el Sabio (1252-1284), Sancho IV el Bravo (1284-1295), Fernando IV el Emplazado (1295-1312), Alfonso XI el Justiciero (1312-1350), Pedro I el Cruel (1350-1369), Enrique II el Fratricida (1369 “autoproclamado en 1366”-1379), Juan I (1379-1390), Enrique III el Doliente (1390-1406), Juan II (1406-1454), Enrique IV (1454-1474), Isabel I la Católica (1474-1504).