Viernes, 24 de enero de 2020

El cruce de Álvaro Gil con la Avenida de Italia.

Estrenamos nuevo año recordando, de forma más furibunda, los tiempos de Zapatero. Una vez más el mundo está al borde de la catástrofe por culpa de otro socialista: Pedro Sánchez. Recuerden que la crisis económica sistémica planetaria del neoliberalismo “triunfante” fue culpa del leonés, y su resolución en forma de precariedad y más pobreza no tiene culpable (aunque hay quien pretende adjudicárselo a pesar de no gobernar ya entonces). León aparte, con Cataluña estamos a las puertas de otro desastre, obviando sus causas en el pasado inmediato. ¿No hay nadie en la derecha, o la judicatura, que pueda poner algo de cordura en la política española?

Descendiendo al entorno más inmediato, el paraíso salmantino sin censuras y con pajaritas azules, lentamente se encaran algunos problemas domésticos de esos que languidecen largamente en el tiempo. A mediados de Diciembre se nos informó que el Ayuntamiento acometerá una reforma en el cruce de la Calle Álvaro Gil con la Avenida de Italia para mejorar la seguridad. Pero sólo parece, las cosas en Salamanca tienden a ser parciales. Eso sí, por suerte quizás no estén entre los 28’5 millones de euros de inversiones municipales por gastar.

Recordemos que este cruce, ya denunciado alguna vez, tiene un importante tránsito peatonal. Pero sólo hay dos pasos de peatones pintados en los cuatro puntos de cruce posible. Los otros dos pueden estar cubiertos a medias legalmente, si tenemos presente el Código de Tráfico y Seguridad Vial (y que parecen desconocer muchos conductores) en su Artículo 25:

1. El conductor de un vehículo tiene preferencia de paso respecto de los peatones, salvo en los casos siguientes:

b) Cuando vaya a girar con su vehículo para entrar en otra vía y haya peatones cruzándola, aunque no exista paso para éstos.

Tras años de resistencia por fin se pintará un paso, dando continuidad al itinerario peatonal de Álvaro Gil cruzando la Avenida de Italia (acera de los impares). Por supuesto alejado de la prolongación natural de la acera, no sea que los coches que giran y esperan el paso de los peatones interrumpan al resto de vehículos. Por estas tierras desventajas para el coche las justas, ya se encargan los viandantes de dar los rodeos necesarios para hacer ejercicio.

El otro paso no tendrá tanta fortuna, aunque tal vez sea más necesario. Me refiero al que debería dar continuidad a la Avenida de Italia, también en la acera de los impares. Aquí la solución es recetar unas vallas y así los díscolos caminantes darán el correspondiente rodeo por los otros pasos, quizás para contribuir a un mayor uso del nuevo.

La movilidad sostenible para el Ayuntamiento de Salamanca ya sabemos que significa aparentar todo lo posible y así el coche no pierda mucho. Aunque algo hacen, y al menos dan señales de entender los efectos mortales de la contaminación. Bienvenido sea el nuevo paso cuando llegue, confiemos no esperar tantos años para que por fin pinten el que seguirá faltando.