Lunes, 27 de enero de 2020

‘Flow’ (fluir) en el fútbol... ¿Y en los demás trabajos?

Para mí, la cuestión es que el fútbol nos debe hacer felices como fenómeno generador de emociones y sentimientos
Jóvenes aficionados en el estadio Helmántico. Foto de Lydia González

            Se acaba el año, otro comienza, de nuevo aparecen los sentimientos de toda la vida por aquello de “Año nuevo, vida nueva”. En términos de fútbol, que es el asunto que me interesa, creo sinceramente que el término acuñado por el psicólogo Csikszentmihalyi y que ha desarrollado una serie de ideas relacionados con el fenómeno de la felicidad, es buen punto de partida para reflexionar.    Porque, para mí, la cuestión es que el fútbol nos debe hacer felices como fenómeno generador de emociones y sentimientos. Lo enfermizo sería que solo disfrutáramos cuando nuestro equipo gana; incluso cuando pierden los otros contendientes. Y si pierde nuestro equipo no hemos aprendido a aceptar esos estados de ánimo que nos llevan a zozobras personales.

            Muy interesante me pareció el libro de Miguel Fernández, “Flow (Fluir) en el fútbol”. Y me agradaron reflexiones como la de Punset cuando señaló: “No hay personas que no han aceptado todavía que el gran cambio de este siglo y el que viene consiste en saber conciliar entretenimiento (¿fútbol?) y conocimiento. Los que no sepan conciliar en el futuro estos aspectos, no conseguirán nunca que despegue la innovación productiva alrededor suyo”. 

            Decía Carrascosa que “manejar el flow o lograr que la mente fluya bajo cualquier circunstancia que pudiera rodear al desarrollo del juego favorece el rendimiento óptimo, de forma que el futbolista y el equipo llegar a ser autónomos a nivel emocional y tienen entonces la llave de su propio rendimiento. Rendir de forma óptima bajo cualquier circunstancia que pudiera acontecer está al alcance de muy pocos futbolistas y equipos… Por tanto, el competir de una manera óptima podría estar identificado con lograr el flujo independientemente de las circunstancias externas o internas”. Cuando apuntas estas ideas, es mucho mejor situarse en la responsabilidad de los demás, en este caso los futbolistas, si bien debiéramos aplicarnos el cuento a nuestro propio rendimiento en los trabajos que desempeñamos a diario. Y buen propósito para el año 2020… ¿O no…?