Martes, 22 de septiembre de 2020

El salmantino Justino Sanchón gana el concurso de microrrelatos de la Confederación Hidrográfica del Duero

El jurado valoró su calidad literaria y creatividad entre los 62 trabajos presentados

Justino Sanchón, periodista salmantino

La Confederación Hidrográfica del Duero, organismo autónomo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, ha fallado el Concurso de Microrrelatos convocado con motivo del centenario de la reversión al Estado del Canal de Castilla, cuyo ganador es el periodista salmantino Justino Sanchón, autor de 'El adios de Don Luis'.

El jurado, presidido por Cristina Danés, presidenta de la CHD, e integrado por: Ignacio Rodríguez Muñoz, Comisario de Aguas, Gonzalo Gutiérrez de la Roza Pérez, Director Técnico; Ángel Jesús González Santos, Jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica; Sofia Soto Santos, Secretaria General; Julio Tovar, periodista del Diario de Valladolid-El Mundo; Antonio García Encinas, periodista de El Norte de Castilla; y Marisol Calleja, Prensa CHD, ha valorado la calidad literaria y la creatividad de los 62 trabajos presentados al Concurso.

El premio se entregará en el acto oficial que el Organismo de cuenca celebrará el próximo 11 de diciembre, en Valladolid, para conmemorar este centenario.

Microrrelato ganador: ‘El adiós de don Luis’ 

El camino es pedregoso, pero nada tortuoso. Recto, abrazado por viejos chopos y modernos álamos. Algunos fresnos lo acompañan. Don Luis, chaquetilla azul con botones dorados y gorra azulada, camina agarrado a su bicicleta, de color negro, con su palabra preferida: Correos.

Don Luis apenas se sube en ella. Solo la pasea. Su mirada, perdida, a lo lejos, apenas percibe la cercanía. Dos Luis se aleja, poco a poco, de la dársena. Atrás queda el pueblo que pateó año tras año. Atrás deja su vida. Sigue, paso a paso, ensimismado por el olor a tomillo, que le recuerda su historia, colgada a un bolsón de cuero gastado por los años.

Don Luis camina por el viejo ‘Canal de Castilla’ que le dio la vida en busca de aquella piedra, junto a dos chopos que se vuelcan sobre el cauce. Aquella piedra donde pasó plácidas tardes junto a su Mari, la del tío Rudis. Su Mari se fue. Y Don Luis se sienta en la piedra, ya redonda por los años, mira de frente y ya no ve luz. Empieza a ver penumbras en una tarde clara de primavera.

Su luz, la suya, se ha ido apagando desde que su Mari se despidió. El viejo cartero apenas ve, cierra los ojos, que brillan por las lágrimas. Aquel cartero que tanto paseó por el viejo camino, hoy ya se paró. Pero sigue recordando, mientras mira el Canal que le dio la vida.