Martes, 29 de septiembre de 2020

Es hora de crear historias con la gente que queremos

Algunas las encuentras escritas, otras surgen a diario en el trabajo, en casa con tus hijos o los amigos
"Vivimos tan deprisa que siempre queremos salir corriendo todo el tiempo a todos los sitios, y difícilmente tenemos momentos para nosotros, familia, amigos… sin el caos diario"

Con este número de diciembre cumplimos ya cuatro años, un total de cuarenta y nueve escritos llenos de pequeñas historias, anécdotas, algún que otro cuento y, sobre todo, opiniones positivas respecto a todo. ¡Cómo se pasa el tiempo! cuando maduro una historia me doy cuenta de que ya está esperando otra.

Y cada vez lo tengo más claro, lo importante es disfrutar de los pequeños detalles de cada una de ellas que es, entre otras muchas cosas, lo que endulza la vida. Leo muchas historias graciosas, recuerdo una que me hace mucha gracia sobre una madre que cuenta cómo su hijo de cuatro años entra en la habitación sosteniéndose los pantalones con las manos y dice: “Mamá, tengo malas noticias para ti: he adelgazado” cuando en realidad se le había roto el elástico de sus pantalones. Algunas historias las encuentras escritas, otras surgen a diario en el trabajo, en casa con tus hijos o los amigos.

A eso me refiero, a disfrutar las anécdotas y las experiencias según surgen, a disfrutarlas cuando ocurren, con una carcajada, con un abrazo o una reflexión y sobre todo, recordando lo que te hacen sentir, da igual que sean grandes momentos o pequeñas situaciones.

Siempre, según se acerca la Navidad, veo con más claridad la necesidad de parar, en estas fechas soy más consciente del trascurso del tiempo, echo atrás la vista y repaso las citas pendientes, las personas a las que me gustaría ver. Vivimos tan deprisa que siempre queremos salir corriendo todo el tiempo a todos los sitios, y difícilmente tenemos momentos para nosotros, familia, amigos… sin el caos diario.

Llevo meses intentando quedar con Elizabeth y con Susana, no será que no lo intentemos, pero siempre se nos pone en medio el trabajo, los niños o los compromisos extras del día a día; eso sí, de vez en cuando hablamos y nos ponemos al día de la vida de cada uno. No nos vemos lo que quisiéramos con mucha gente y no depende de unos ni de otros, simplemente del ritmo loco de la vida, de sus vueltas, de sus idas y venidas.

En cambio, otras veces surge de repente una posibilidad que ni tenías contemplada, sin que te lo esperes surge una reunión, un encuentro con los compañeros de la EGB que hace más de treinta años que no ves, la vida, el destino o la casualidad hace que nos volvamos a encontrar. De la idea de Carlos y Javi una tarde de café, creamos un grupo de WhatsApp para reunirnos y ya somos más de cincuenta antiguos compañeros organizando un día para el año que viene, una jornada para comer con los amigos de siempre y recordar viejos tiempos.

Más que nunca y según se acerca la Navidad, la época en la que los deseos y los mensajes de cariño brillan más que nunca, echas de menos a determinadas personas y es en estos días que estamos más sensibles cuando hay que hacer lo posible por compartir con ellas las nuevas ilusiones, esas que nos marcan la vida, que nos hacen sonreír y nos van marcando un bonito camino en la vida. Es hora de soñar que se cumplen nuestros sueños, tocarlos y disfrutarlos, es hora de crear historias con la gente que queremos.