LA ESPAÑA VACIADA.

Escuchar a los políticos hablar de esto me molesta bastante. Llevo media vida buscando que se valore y se posibilite la vuelta al campo.

Los jóvenes que quieren emprender en el medio rural lo tienen prácticamente imposible. Se habla del turismo rural y por ahí hay algunos puestos de trabajo, pero no suficientes y muy unidos a maravillas naturales más bien espectaculares, no otras más visibles para especialistas o personas especialmente sensibles.

Proyectos sostenibles que tengan que ver con oficios tradicionales de artesanía, ganadería o agricultura ecológica no son viables debido a las muchas trabas burocráticas y a las inversiones iniciales que no están al alcance de jóvenes de clase baja o media.

No sabemos en qué se invierte el dinero que dice emplearse para estos menesteres. Mucha reunión y mucha cumbre y millones que van y vienen sin llegar a las fuentes de solución que está en los jóvenes que realmente estarían dispuestos a vivir en el pueblo y establecer allí sus familias pero con una economía social de subsistencia.

En muchos campos el dinero se lo quedan los intermediarios. Es claro que la vida en el campo es tan difícil porque el trabajo duro no produce los mismos beneficios que en otros sectores y los horarios desde luego no permiten conciliar una vida familiar.

Por eso, hay que promocionar nuevos ideales como los de personas como el padre Romo, Carmina, Chuchi, etc en Salamanca.

Proyectos sociales dedicados a los más necesitados de la sociedad, inmigrantes y otros jóvenes provenientes de la exclusión social que pueden contribuir positivamente a un futuro de nuestros pueblos y de nuestros campos.

Puente Vida, la cooperativa Puente San y los quesos mil caminos, esas sí son soluciones a apoyar en favor de los más necesitados pero también en favor del medio ambiente y el cambio climático.

El trabajo al lado de las personas más injustamente  tratadas, el acompañamiento sin excluir a nadie y sin criminalizar. Estas obras que buscan encontrar un equilibrio entre la naturaleza y las personas.

Proyectos como el que he citado dan luz para recuperar la vida de nuestros pueblos como ambientes saludables donde tenemos muchos que aprender de nuestros antepasados.

No ayudan las proclamas radicales y teóricas. Tenemos que buscar soluciones ecológicas y siempre respetuosas con los animales y las personas.

Es posible volver al campo trabajando en equipo y pudiendo equiparar los derechos salariales y los horarios de los trabajos. Las ayudas que Europa necesita para conservar estos espacios naturales deben llegar a los que realmente están dispuestos a trabajar y vivir en el campo.