Jueves, 1 de octubre de 2020

Frío gélido

Hay que superar los fríos que siguen congelando nuestras relaciones humanas e institucionales

Por fin ha llegado el frío esperado, como corresponde al mes de diciembre ya iniciado. Nos referimos al frío físico, desde luego. Los de la Cumbre del Cambio Climático parece que están más bien preocupados por el crecimiento de la temperatura en el momento presente y en el futuro.

Pero quizá también en la Cumbre podamos hablar del frío bastante profundo en lo que se refiere a posibles acuerdos para hacer frente al proceso de calentamiento global, porque, para empezar, no se han hecho presentes a través de representaciones dignas, como es el caso de los países que más contribuyen al calentamiento de la tierra en razón de las emisiones de gases contaminantes. Hablamos de Estados Unidos, de China, de India, etc.

Y lo mismo ocurre con la otra cumbre que se reúne en Gran Bretaña, la cumbre de la OTAN, donde el frío en las relaciones entre Estados Unidos y Francia, por ejemplo, están siendo tan enrarecidas que da la impresión de que en el roce se producen las chispas más insospechadas.

Y paralelamente podemos hablar del frío gélido en nuestro país por lo que se refiere a la situación del mundo político, social e ideológico, expresada sobre todo en las relaciones con las que se manifiestan nuestros partidos políticos. No hay manera de caldear las relaciones de los partidos que son necesarios para conseguir el apoyo a un nuevo gobierno. Tal son las relaciones incalculables que intentan conseguir el acuerdo necesario para poder formar gobierno, entre el psoe y el erc, el partido Esquerra Republicana de Cataluña.

Los republicanos catalanes ponen condiciones insalvables dentro de las exigencias propias de nuestra Ley de Leyes, la Carta Magna que es nuestra Constitución. Situación agravada todavía más por la forma secretista en la que están llevándose adelante las conversaciones que pretenden llegar al acuerdo.

Lo mismo cabe decir por lo que se refiere a los intentos de acuerdo con el PNV, el Partido Nacionalista Vasco, o con EHBildu. Partidos todos de carácter separatista, que hacen difícil cualquier tipo de conversaciones, máxime si se plantean a modo de trágala como da la impresión de que intentan hacerlo algunas veces. Seguimos tropezando con los fríos del norte en nuestros intentos de funcionamiento político.

¿No habría algún modo de caldear el ambiente para suprimir ese ambiente gélido de relaciones humanas y partidistas? ¿No se podría conseguir esa moderación de los fríos ideológicos intentando conectar entre partidos mayoritarios de carácter constitucionalista?

En cambio, nos encontramos que el partido que aspira a gobernar ni siquiera ha dirigido una mínima llamada telefónica al partido de la alternancia posible teóricamente: el jefe del partido de oposición mayoritario pero insuficiente, el señor Pedro Casado, tratando de encontrar puntos comunes esenciales con el jefe del partido popular (PP), con lo que podría lograrse un gobierno, quizá de concentración, de carácter  moderado y que daría una necesaria condición de estabilidad, que daría seguridad a los fondos del capital para llevar adelante una economía de mercado capaz de hacer frente a la temida crisis que parece que se avecina y que va a ser bien difícil afrontar si no conseguimos una situación estable con la colaboración común de todos los partidos e instituciones.

A ver si encontramos la temperatura necesaria para superar los fríos que siguen congelando nuestras relaciones humanas e institucionales.