Sábado, 14 de diciembre de 2019

¿Qué nos pasa con el tiempo?

Ayer en una interesante charla sobre “Leer en casa” que pudimos disfrutar dentro de la programación del I Salón del Libro Infantil y Juvenil de Salamanca hablábamos sobre uno de los mayores enemigos de la lectura compartida en el hogar: el tiempo. Vamos tan rápido a todos los sitios,  nos organizamos minuto a minuto las jornadas y no encontramos momentos para disfrutar de una buena historia, de forma reposada y tranquila, porque leer es viajar a otros mundos, es encontrar refugio entre las páginas de un libro, sentir las emociones de los protagonistas y formar parte de momentos únicos especialmente cuando el adulto que lee es el que comparte la magia con el niño que escucha.

⌚️⌚️⌚️⌚️⌚️⌚️

Por eso hoy hemos preparado una selección de álbumes ilustrados que hablan sobre el tiempo y nos ayudan a entender con mensajes e ilustraciones sutiles que no necesitamos ir tan rápido ni mirar tanto hacia la pantalla de nuestro móvil  sino al frente, a la realidad que tenemos delante, porque a veces nos estamos perdiendo lo importante. ¡Allá van!

Espera de Antoinette Portis en Patio Editorial es una historia que nos habla del ritmo de vida que llevamos, siempre corriendo para llegar a tiempo al colegio, al trabajo, a casa, sin tiempo para pararnos a disfrutar de los pequeños detalles que son los que de verdad nos hacen disfrutar.

¡Qué niño más lento! es un álbum escrito e ilustrado por Lucía Serrano en el que el protagonista va por la vida lentamente, y se encuentra con los continuos reproches de los demás pero no es capaz de hacerles entender que cada uno tenemos ritmos diferentes.

Date prisa…ve despacio es una historia de Lyan Marlow publicada en Miau Ediciones en la que dos amigas muy amigas, una liebre y una tortuga,  llevan diferentes ritmos de vida, lo que les provoca algún que otro problema hasta que llega la noche y a la hora de leer un cuento, las dos quieren tomarse su tiempo.

Ahora no, Bernardo de David Mckee en Loqueleo es todo un clásico protagonizado por un niño al que sus padres no tienen tiempo de atender, por eso ni se percatan de que ha sido devorado por un monstruo, o se ha convertido ante tanta indiferencia en un monstruo,  nadie lo sabe. El mensaje es duro pero necesario.

⌚️⌚️⌚️⌚️⌚️⌚️

Esperamos que os hayáis tomado vuestro tiempo para leer este artículo y después, quién sabe, igual es buen momento para dar un paseo, compartir un cuento, disfrutar del domingo a ritmo lento.

Rebeca Martín