Sábado, 14 de diciembre de 2019

Personas sin hogar, personas como tú

El lenguaje sí importa. Hoy llamamos personas sin hogar a los que antes llamábamos mendigos, pordioseros o transeúntes

El lenguaje sí importa. Hoy llamamos personas sin hogar a los que antes llamábamos mendigos, transeúntes o pordioseros o personas sin techo, cuando su principal carencia es la de vivienda. Sin hogar hace referencia a la carencia afectiva, a la soledad, al abatimiento, a no tener apoyos para hacer frente a los obstáculos enormes con los que se enfrentan.

Hoy por hoy, no hay cifras exactas de la población a la que podemos llamar Sin Hogar en Salamanca. En especial por su perfil difuso, anónimo y poco relevante de cara a las estadísticas. Son, también, casi invisibles para el sistema administrativo que no los tienen registrados, o los tienen de manera muy imprecisa, en los censos de población.

Lo cierto es que son personas físicas, corrientes, normales, que participan de la ciudadanía y de los derechos civiles de la misma manera que cualquier otro. Sin embargo, por inercias que, pasado el tiempo, vemos como fatalidades, las personas sin hogar son seres en riesgo de exclusión social, destrozados y sin una motivación suficiente para reclamar lo que les pertenece.

Hablamos en muchos casos de personas que están en la calle por una enfermedad. Así están considerados todos los trastornos mentales que sufren casi un 30%  de la población que vive en las calles. Enfermedad es para la OMS el alcoholismo y todas las que se derivan de él. O las drogadicciones. Enfermedades morales -éstas últimas- para las que han tenido que hacer algo. De ahí el despectivo “están ahí porque quieren” que lanzan muchos hombres y mujeres de orden cuando se les habla del tema. “Son unos vagos, no quieren trabajar, les gusta la vida bohemia, no quieren ataduras...” Gente que ha venido a trabajar y se han encontrado con una barreras legales insalvables para conseguir el permiso necesario de trabajo o de residencia. 

Las personas sin hogar tienen los mismos derechos que cualquiera. Es más, -en razón de sus necesidades especiales- tienen algunos otros derechos añadidos a los generales o dados por obvios entre el resto de personas. 

Por ejemplo: Es necesario que tengan el derecho a estar en un lugar cerrado y no se mueran de frío, al entrar en una iglesia, en un ministerio, en una estación de ferrocarril, en un mercado o en cualquier otro espacio público sin que alguien venga a echarle

Muchos de ellos son víctimas de atropellos y que, sin embargo, aparecen siempre como agresores. Son los marginados entre los marginados, un punto de alerta en las sociedades del bienestar. Tomarlos por invisibles es no tener la valentía de enfrentar los problemas. 

Demos visibilidad y voz a su situación. Porque tienen derechos y son personas , como tú y yo.