Domingo, 8 de diciembre de 2019

¿Región Leonesa o Castilla y León?

Esta semana, la actualidad política de la comunidad autónoma ha venido marcada por el terremoto que han causado las declaraciones que hizo a Onda Cero hace unos días el alcalde de León, el socialista José Antonio Díez, manifestando su posición favorable a que la Región Leonesa (Salamanca, Zamora y León), se configure como una comunidad autónoma más dentro de España “dentro de la legalidad y la Constitución”.

A este respecto, la debilidad identitaria de la autonomía birregional de Castilla y León ha quedado evidenciada por el hecho de que ninguno de los líderes políticos que gobiernan las principales instituciones de León, Zamora y Salamanca han querido manifestar un rechazo rotundo a la propuesta del alcalde legionense, sino que han tendido a ponerse de perfil, sin querer mojarse en el asunto, manteniéndose más bien a la expectativa de cara a posibles acontecimientos futuros.

En este sentido, ni el alcalde de Salamanca, el popular Carlos García Carbayo, ni el presidente de la Diputación, Javier Iglesias (PP), han querido meterse a fondo en la cuestión, pasando de puntillas sobre el asunto al ser cuestionados por ello, aludiendo el primero a la necesidad de trabajar para mejorar de cara al futuro, y el segundo simplemente alabando la gestión de su partido al frente de la Junta, sin querer entrar en el debate sobre su configuración territorial.

Y si en Salamanca no ha habido un rechazo frontal de la petición de una autonomía regional leonesa por parte de quienes gobiernan las principales instituciones, tampoco se ha dado un rechazo de la misma en Zamora, donde ni el alcalde de la ciudad, Francisco Guarido (IU), ni el presidente de la Diputación, Francisco Requejo (C’s), se han querido posicionar en la cuestión.

Al igual que en Zamora, tampoco han querido posicionarse en contra de una autonomía leonesa ni el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Gerardo Álvarez Courel, ni el de la Diputación de León, Eduardo Morán (PSOE), quien para no mojarse, simplemente ha señalado que él va a seguir trabajando por mejorar la situación del medio rural de la provincia que gobierna.

Curiosamente, desde la Junta de Castilla y León, su presidente, el salmantino Alfonso Fernández Mañueco (PP), no ha querido tampoco salir al paso de la cuestión autonómica de la Región Leonesa, y al ser preguntado por la prensa al respecto, no ha querido mojarse en ningún sentido, aún y cuando la posición más cómoda para un presidente de la Junta, hubiese sido rechazar rotundamente la propuesta que pide sendas autonomías para las dos regiones de la comunidad.

Sí se ha posicionado claramente, sin embargo, el vicepresidente de la Junta, el vallisoletano Francisco Igea (C’s), que ha intentado ridiculizar a la Región Leonesa, tachando la petición autonómica como “localismo”, y comparando una autonomía para el antiguo Reino de León con una hipotética autonomía para el municipio de Cartagena.

Por su parte, el PP de Valladolid ha registrado una moción a debatir en el próximo pleno del ayuntamiento vallisoletano, mediante la cual pretende que la ciudad del Pisuerga repruebe al alcalde de León por pedir una autonomía para la Región Leonesa, declaraciones que pueden desembocar en que el ayuntamiento de Valladolid acabe considerando al alcalde legionense algo así como persona ‘non grata’ en la ciudad que alberga casi todas las instituciones de la autonomía de Castilla y León.

No obstante, más allá de Valladolid, no ha habido ningún rechazo tajante de la autonomía de la Región Leonesa, ya que ni en el resto de provincias castellanas han querido salir al paso de esta cuestión (ni para apoyarla ni para rechazarla), ni se han querido mojar sus principales líderes políticos, como tampoco lo han hecho la mayor parte de ellos en las provincias leonesas, donde el alcalde legionense sí ha contado con el respaldo de UPL, o del líder autonómico de Podemos, el legionense Pablo Fernández, que han apoyado abiertamente que se abra el debate sobre esta cuestión.

Por todo ello, viendo las reacciones habidas en estos días al respecto, no se puede sino concluir que la comunidad autónoma de Castilla y León está cogida con alfileres, y que si realmente se abre de forma sosegada el debate sobre el futuro de la misma, hay bastantes probabilidades de que León y Castilla acaben recuperando su sitio regional en España, llegando a configurarse como dos comunidades autónomas.

Y es que, pese a que tanto Castilla como León ocupan sendos cuarteles del escudo de España, a ambas regiones se les cercenó en la Transición su derecho a configurarse como comunidades autónomas, en virtud de unas “razones de Estado” apuntadas por Martín Villa que nunca acabaron de estar bien explicadas.

Quizá esté cerca el tiempo en el que tanto la Región Leonesa como Castilla la Vieja recuperen su sitio en el mapa regional español, al margen del híbrido que supone la actual comunidad autónoma, que ha desfigurado la identidad y la historia de dos de las regiones más históricas de España. ¿Tiene sentido que al Reino de León se le prive del derecho a ser comunidad autónoma, cuando sí se reconoce este derecho a Madrid o La Rioja?