Domingo, 8 de diciembre de 2019

Ciudades por la vida

Javier Araujo

Activista por los Derechos Humanos

Amnistía Internacional desde hace ya varios años lleva a cabo la iniciativa denominada Ciudades por la vida contra la pena de muerte. Como cada 30 de noviembre, miles de ciudades repartidas por todo el mundo muestran su rechazo a la pena de muerte iluminando algunos edificios emblemáticos. Una de ellas es Salamanca, la cual se unió a más de veinte ciudades españolas, como por ejemplo Barcelona, San Sebastián o Málaga.

Esta lucha contra la pena capital se ve reflejada en que ya son más de cien los países que la han abolido totalmente; a su vez, hay otras maneras en las que los Estados reflejan su férrea convicción de terminar con estas penas: una de ellas fue votar a favor del borrador de la resolución sobre la moratoria al uso de la pena capital. Pero aún así, en la Asamblea General de Naciones Unidas hay varios países que mantienen esta pena dentro de su sistema penal.

Aunque el número de estados que no aplica la pena de muerte ha aumentado, en un informe del año 2017 se lee que fueron ejecutadas novecientas noventa y tres personas, suponiendo una bajada respecto a años anteriores.

Se debe recalcar que la inmensa mayoría de estas ejecuciones se llevaron a cabo en solo tres países, Irán, Pakistán y Arabia Saudí. Aunque existen países que tratan estos datos como secreto de Estado, como por ejemplo China. En este último estado, según las estimaciones de la fundación Dui Hua, fueron ejecutadas unas dos mil cuatrocientas personas entre 2013 y 2014. Siendo este uno de los últimos datos de los que tenemos constancia.

Pero la pena de muerte no es algo de estados “alejados”’ de nuestro entorno cultural, sino que en una de las democracias más consolidadas, como es EEUU, aún sigue vigente. Eso sí, hay varios estados que la han abolido y otros que tienen una moratoria sobre esta pena. Uno de estos últimos en contra de la pena capital es California, que a su vez es uno de los que más peso económico y social tiene. El pasado 13 de marzo, el gobernador del Estado, que forma parte del Partido Demócrata, anunció la suspensión de las ejecuciones. Hay que señalar que la pena capital no se aplica en California desde el año 2006, ya que se dictaminó que las ejecuciones llevadas a cabo mediante inyección letal suponían una violación de la prohibición de castigos crueles e inusuales recogida en la Constitución de EEUU y en los Human Rights Watch.

Pero es importante recoger que aunque no se aplique esta pena, desde 1978 han muerto al menos cien de las aproximadamente setecientas cuarenta personas que se encuentran en el corredor de la muerte, ya sea por causas naturales o por suicidios.  California ha sido el cuarto Estado, junto a Colorado, Oregón y Pensilvania, en anunciar la moratoria a esta pena, y hay otros veintiún Estados que la han abolido. Con estos datos se empieza a vislumbrar que la tendencia en Estados Unidos es la reducción o, si vamos más allá, se podría hablar de tendencia a la abolición de esta pena.

En el conjunto de EEUU, en el año 2018 fueron ejecutadas veinticinco personas, siendo notable la disminución respecto a finales del siglo pasado, donde en el año 1999 fueron ejecutadas noventa y ocho personas. Es necesario hacer hincapié en el elemento racial, ya que éste juega un papel muy relevante a la hora de decidir quién será sentenciado a la pena capital, siendo más probable que sean sentenciadas persona negras que las blancas, sobre todo si la víctima es una persona blanca. También hay que recalcar la multitud de errores en el sistema, poniendo como ejemplo California, donde desde 1973 se han puesto en libertad más de ciento cincuenta personas por los citados errores incluyendo a cuatro que se encontraban en el corredor de la muerte. Esta es una más de las muchas razones para oponerse totalmente a la pena de muerte.