Miércoles, 26 de febrero de 2020

Así no

No era el acuerdo alcanzado el más oportuno para nuestra amenazante y peligrosa situación

La semana pasada hablábamos de que estábamos bloqueados. Y decíamos que para salir de esa situación de bloqueo había que dialogar y pactar.

En el intermedio, hemos pasado por unas interesantes e inesperadas elecciones, con resultados no menos inesperados. Y enseguida se ha hecho público el principio de acuerdo entre unidas podemos y el partido socialista.

Con una ineludible sorpresa. Lo que parecía imposible antes de las últimas elecciones, resulta que se hace realidad veinticuatro horas después. ¿O estaba el pacto realizado antes de las elecciones? Al menos como un compromiso frente a la posibilidad de que se sobrepusiera el triunfo o el fuerte avance de vox, el partido de ultraderecha, como ha ocurrido en la realidad.

Este anuncio del preacuerdo entre los partidos de izquierdas ha producido un gran efecto negativo en la bolsa de España, el Ibex, y especialmente en los números de los bancos, que han acumulado fuertes pérdidas. Y eso es sólo una señal o anticipo de lo que puede venir. ¿No se podría haber intentado hacer otro tipo de acuerdos?

Parecía que con la situación crítica por la que está atravesando nuestro país, incluyendo lo que se refiere a Cataluña, y por supuesto la preanunciada como posible e ineludible crisis económica, pedía un diálogo y pacto más en profundidad entre los dos partidos dominantes, el pp y el psoe.

Pero esta posibilidad e incluso sugerencia exigente de los votantes, que distribuyen sus votos casi por mitad entre las derechas y las izquierdas, eso parecía pedir. Pero con el acuerdo entre los dos partidos de izquierdas, tomado por sorpresa inmediatamente después de las elecciones, cortaba la tentación e incluso las posibles presiones en esa línea de un deseable acuerdo sobre asuntos esenciales entre los partidos de las derechas y las izquierdas.

Pedro Sánchez ha preferido tomar la opción de la recreación del frente popular de tan triste recuerdo en nuestra patria. Es posible que Pedro y Pablo, el psoe y unidas podemos, lleguen a un relativamente fácil acuerdo sobre las cuestiones económicas y sociales, aunque con la supervisión de la preanunciada ministra de economía y la vigilancia preventiva de la Unión Europea.

Pero ¿qué pasará con las cuestiones más ideológicas de izquierdas y más próximas a los límites con la Iglesia Católica y con otras áreas o cuestiones religiosas? Empezando por el Valle de los Caídos, amenazado de ruina total, y siguiendo por la supresión de los beneficios del ibi de los centros de servicio religioso, o poniendo chinitas en el funcionamiento de la administración de las aportaciones de la marca de la cruz en las declaraciones de la renta. Y no demos ideas. Sobre todo de las posibles acciones violentas frente a los locales religiosos.

No estaría demás hacer alusión aquí de la falta de felicitación por parte de nuestros obispos al presidente del partido vencedor en las elecciones pasadas. Episodio que exigiría alguna explicación por parte de nuestros obispos, ya que siempre han felicitado al vencedor en las anteriores elecciones.

Ahora, suponiendo que llegue a consolidarse el acuerdo de gobierno entre los partidos de izquierdas, queda por ver cómo situarse ente la nueva realidad, no sólo los partidos políticos, especialmente el pp y el partido ciudadanos, porque vox está ya perfectamente situado en la derecha más radical. Pero también los empresarios, la justicia y las demás instituciones tendrán que reflexionar sobre su lugar en la nueva situación que aparece con la fuerza suficiente para crear en todos una nueva inestabilidad.

Queda claro, pues, que era necesario llegar a algún acuerdo de estado, y quizá también de presupuestos y del techo de gastos, pero ciertamente no era el acuerdo alcanzado el más oportuno para nuestra amenazante y peligrosa situación, en lo económico, incluido el tema de las pensiones, pero también en las cuestiones de educación, de admisión de inmigrantes, de las relaciones con Cataluña, del respeto y diálogo entre religiones, con posibilidades de trabajar juntas por la paz y por la defensa de la naturaleza.

En definitiva: acuerdo sí, pero así no.