Lunes, 20 de enero de 2020

Traducción de los poemas de Álvaro Alves de Faria dedicados a San Juan de la Cruz y Eunice Odio

Álvaro Alves de Faria leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca el pasado 16 de octubre (foto de José Amador Martín)

 

De vieja data (más de doce años) es mi relación amical y poética con Álvaro Alves de Faria (São Paulo, Brasil, 1942), uno de los poetas brasileños que más aprecio por la calidad de sus versos y por su actitud ética ante la vida en sociedad. Autor de más de cincuenta libros y con numerosos premios relevantes recibidos, Faria trajo a Salamanca dos poemas como ofrenda a los dos poetas homenajeados por el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos: san Juan de la Cruz y Eunice Odio, de quien se celebró el primer centenario de su nacimiento.

Aquí les hago conocer los poemas en su redacción original y en la versión que hice al castellano.

 

POEMA PARA SÃO JOÃO DA CRUZ

Ando pés descalços sobre as pedras de ferimentos

para sentir o poema que faço,

sacerdote de mim em busca da poesia,

o coração místico

que se abre e faz doer a vida

por viver ainda,

por plantar ainda,

por chorar ainda,

por calar ainda

e ainda por atravessar as sombras.

 

Mas eu sei que a poesia leva a Deus,

essa poesia que ilumina,

a luz própria da vida que revelam meus pés

a caminhar passos em Salamanca

e tantos outros lugares que ocuparão meus dias,

minha vida de caminhante

sempre à procura de estar em mim,

meus pés descalços

meus pés descalços

meus pés descalços

um risco de sangue entre os dedos,

os ferimentos que se abrem

à porta da Companhia de Jesus,

que deixo correr

com as águas dos rios

na Ordem Carmelita

para que enxugue as celas

que me habitam

e me afligem.

 

O espírito aprendeu a esperar seu momento,

esse de andar, andar, andar, andar sempre em tudo

e descobrir os mistérios e as buscas do coração,

os cervos que correm nas planícies,

as noites perversas

e a luz que se mostra entre as camponesas

a colher palavras

de uma poesia escrita por um poeta de Deus,

esse que se mostra na inteira noite que cobre tudo

e se ilumina no cântico

à vida que trago na bolsa de silêncios,

mas a palavra haverá de viver nas bocas,

nas ausências,

no que se desespera,

no que se perde,

no que se busca.

 

Sempre haverá

essa luz

na mais profunda escuridão.

 

Retrato de San Juan de la Cruz, de Miguel Elías

 

POEMA PARA SAN JUAN DE LA CRUZ

Ando con pies descalzos sobre las piedras de las heridas

para sentir el poema que hago,

sacerdote de mí en busca de la poesía,

el corazón místico

que se abre y hace doler la vida

por vivir todavía,

por plantar todavía,

por llorar todavía,

por callar todavía

y todavía por atravesar las sombras.

 

Pero yo sé que la poesía lleva a Dios,

esa poesía que ilumina,

la luz propia de la vida que revelan mis pies

caminando pasos en Salamanca

y tantos otros lugares que ocuparon mis días,

mi vida de caminante

siempre a la búsqueda de estar en mí,

mis pies descalzos

mis pies descalzos

mis pies descalzos

un trazo de sangre entre los dedos,

las heridas que se abren

a la puerta de la Compañía de Jesús,

que dejo correr

como las aguas de los ríos

en la Orden Carmelita

para que me enjuague las celdas

que me habitan

y me afligen.

 

El espíritu aprendió a esperar su momento,

ese de andar, andar, andar, andar siempre en todo

y descubrir los misterios y las búsquedas del corazón,

los ciervos que corren en las planicies,

las noches perversas

y la luz que se muestra entre las campesinas

cogiendo palabras

de una poesía escrita por un poeta de Dios,

ese que se muestra en la noche plena que cubre todo

y se ilumina en el cántico

a la vida que traigo en la bolsa de silencios,

pero la palabra habrá de vivir en las bocas,

en las ausencias,

en lo que se desespera,

en lo que se pierde,

en lo que se busca.

 

Siempre habrá

esa luz

en la más profunda oscuridad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eunice Odio, por Miguel Elías

 

POEMA PARA EUNICE ODIO

 

Vem e arranca de mim tua alegria da manhã,

com as mãos que sabem juntar os pedaços de minha alma,

porque tudo pode ser perder

nesse abrir os braços e rodopiar na ciranda do tempo,

o que guardo em mim como um animal noturno,

aquele que se busca nas palavras de tantos poetas,

esse verso lírico de São João da Cruz,

esse poema de Florbela Espanca que me desvenda,

essa palavra de tantos poetas que me habitam

e me conduzem o espírito errante

para o estado lírico da poesia.

 

Sou mulher e abro em mim as portas e as janelas,

assim como abro a vida a esse amor que me acolhe

e me faz descobrir cada vez mais o corpo que me guarda,

que me faz viver o que desejo,

meu sexo como o pássaro que me habita

e voa em mim

o que me quero e me renasce a cada instante.

 

Vem e me pega à relva molhada da noite

em que te busco em meus arredores,

vem e vive em mim essa vida que não se contém

e me desperta para o me faz viver

a caminhar em mim com passos das distâncias

em que me encontro.

 

Haverei de sonhar sempre

e haverás de sonhar comigo

todos os destinos que desconheço,

as noites perdidas

que tenho nas paredes que me prendem

e me fazem lembrar de mim.

 

POEMA PARA EUNICE ODIO

Ven y arranca de mí tu alegría de la mañana,

con las manos que saben juntar los trozos de mi alma

porque todo se puede perder

en este abrir los brazos y girar en la espiral del tiempo,

lo que guardo en mí como un animal nocturno,

aquel que se busca en las palabras de tantos poetas,

ese verso lírico de San Juan de la Cruz,

ese poema de Florbela Espanca que me descubre,

esa palabra de tantos poetas que me habitan.

 

Soy mujer y abro en mí puertas y ventanas,

así como abro la vida a ese amor que me ampara

y me hace descubrir cada vez más el cuerpo que me guarda,

que me hace vivir lo que deseo,

mi sexo como el pájaro que me habita

y vuela en mí

lo que quiero y me renace a cada instante.

 

Ven y cógeme en la hierba húmeda de la noche

en que te busco en mis alrededores,

ven y vive en mí esa vida que no se contiene

y me despierta o me hace vivir

caminando en mí con pasos de las distancias

en que me encuentro.

 

Habré de soñar siempre

y habrás de soñar conmigo

todos los destinos que desconozco,

las noches perdidas

que tengo en las paredes que me aprisionan

y me hacen recordar de mí.

 

Traducciones de A. P. Alencart

 

Alfredo Pérez Alencart y Álvaro Alves de Faria en el Colegio Fonseca de la Usal (Foto de Jacqueline Alencar)